Polos opuestos, almas gemelas.

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domingo, 2 de diciembre de 2012

Capítulo 3: Reencuentro.

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Capítulo 3: Reencuentro.

(Narra Liam)

Iba de camino al instituto con los brazos metidos en los bolsillos y con una bufanda cubriendo mi cuello y parte de mi boca. Aquella mañana hacía bastante frío. Iba nervioso, con miedo, pues no paraba de observar a mi alrededor para ver si de nuevo iban a aparecer con sus motos como casi todos los días. Pero era así, no había día que no los viera... El ruido de un motor se acercó hacia mi. Colin paró la moto al lado mia y yo comencé a correr, pero para nada, porque corrió detrás de mi y me arrastró hasta la moto. Con una cuerda que siempre llevaba colgada en su moto me amarró en esta y por mucho que intentaba soltarme no podía. El riendo se subió a su moto y avanzó unos metros arrastrándome por toda la carretera dejándome heridas y moratones por todo el vientre y las muñecas debido a las cuerdas. Cuando ya se quedó conforme, se bajó de nuevo de la moto sin dejar de reír y repitiéndome que me iba a ser la vida imposible. Se montó de nuevo en la moto y corriendo se dirigió al instituto. Con una mano me agarré el vientre, pues me dolía muchísimo. Como pude me levanté del suelo y me colgué de nuevo mi mochila. Me puse en la acera y me levanté la camiseta, de nuevo un moratón más, ya iban tres en el mismo sitio, pero este era más grande. Me coloqué bien la camiseta y como pude me dirigí corriendo al instituto que como casi todos los días ya llegaba tarde y todo por culpa de él.

En cuanto entré en el instituto me dirigí corriendo a clase, que ya había empezado hacía quince minutos. Le di un par de golpes a la puerta y entré en cuanto escuché que el profesor me daba permiso para entrar. Todos me miraron y como siempre, las risas de fondo.

-¿Otra vez tarde, Payne? -dijo el profesor. Miré a Colin que me miraba con odio.
-Lo siento, es que no ha sonado el despertador...
-Pues tendré que llamar a tus padres -dije el profesor abriendo el libro de faltas.
-No, por favor, no llames. No volverá a pasar...
-No es la primera vez, Payne -dijo mirándome fijamente- siéntate en tu sitio.
-Esta bien... -susurré mientras me sentaba.

Me senté en la silla y saqué el material de clase. Agaché mi cabeza y despacio me miré las muñecas que estaban rojas debido a las cuerdas. Iba a coger apuntes, pero no podía me dolía mucho. Aprenté mis labios y cogí el bolígrafo comenzando a escribir.

-Liam -escuché susurrrar. Me giré. Era Sally.
-Hola, Sally-susurré.
-No ha sido porque no te ha sonado el despertador, ¿verdad? -Pero... ¿ella como sabía que no era verdad?
-Cállense, chicos -dijo el profesor.

Me coloqué bien en la silla e intenté antender en clase. Pero no pude dejar de pensar en como sabía Sally que no había sido porque no sonó el desperador... y así pasaron mis tres primeras eternas horas de aquel largo día. En cuanto tocó el timbre salieron todos corriendo de la clase. Yo salí junto con Danielle, pues queríamos quedar esa misma tarde en su casa para repasar Matemáticas, pues siempre me pedía ayuda y yo estaba encantado de hacerlo. Me despedí de ella que entró en el jardín y entré en la biblioteca, el único lugar del instituto donde no me harían nada durante el recreo. Me senté en una de las mesas del final y saqué los libros para comenzar a hacer los deberes que habían mandando. Escuché como la puerta se abría y aparecía Sally sonriente. Cuando me vio se acercó a mi y después de pedirme permiso se sentó conmigo.

-Hola, Liam -dijo ella sonriendo.
-Hola, Sally -sonreí.
-¿Qué tal?
-Bien, ¿y tú?
-Bien -sonrió- Oye, ¿podrías ayudarme con un ejercicio que no entiendo? -preguntó ella.
-Claro, ¿cuál es?
-Espera que saco el cuaderno -dijo ella mientras se levantaba las mangas de su camiseta gris dejándome ver sus marcas en el brazo.

El corazón se me paró por un momento. No podía creer que Sally tuviera quemaduras. Estuve un par de segundos más observando sus quemaduras para asegurarme, y seguí mirando hasta su muñeca que la tenía llena de cortes tapados con finas pulseras que no tapaban apenas nada. Mientras ella seguía buscando el libro, miré mis brazos que estaban bajo la mesa y me levanté despacio las manga de mi camiseta, para ver, también, las quemaduras.

(Narra Niall)

Corriendo volví a salir de casa como todos los días, pero no, esta vez no era porque llegaba tarde, si no porque quería volver a encontrarme con la misma chica de ayer. Pero cuando llegué a la parada del autobús y vi que ella no estaba, me puse algo triste, pues deseaba volver a verla. Me senté a esperar al autobús. En cuanto llegó saludé al condutor y me senté, como siempre, en los asientos del final y observando por la ventana estuve hasta llegar a Nando's. Me despedí del conductor y bajé del autobús. Abrí la puerta, incluso llegué antes de tiempo. Me puse mi uniforme y salí a comenzar a trabajar. Scott fue una de las pocas veces que me dijo algo bueno sobre mi puntualidad. Aquel día estaba bastante ocupado, pues solo estaba yo atendiendo, ya que Jason ya no trabajaba en aquel Nando's. Scott salió por segunda vez que su despacho y se dirigió a la puerta, donse se encontraba una chica morena que acababa de entrar. Mi jefe la saludó y luego se acercó junto a ella a mi para presentármela. Ella giró su cabeza dejándome verle bien su rostro. Pude notar como ella también se sorprendió, pues me había reconocido. Sí, era Ana, la chica con la que tropecé ayer en la parada del autobús.

(Narra Harry)

Desde que la vi entrar a primera hora por la puerta no le pude quitarle la mirada de encima. Aunque a segunda hora faltó a clase. Así que en cuanto conseguí que el profesor me echara de la clase me fui en busca de ella. No había nadie por los pasillos y todo estaba en silencio. Iba a salir al jardín cuando el ruido de una taquilla me interrumpió. Me giré y allí estaba ella. Llevaba una camiseta gris ajustada que le cortaba la respiración a cualquiera, y como tenía los brazos hacia arriba, ya que estaba guardando libros en su taquilla, pues se le subía la camiseta dejándome ver hasta su ombligo. Mordiéndome el labio me fui acercando despacio a ella. Cuando ya estaba detrás suya puso mis manos en su cintura y apoyé mi cabeza en su hombro.

-Hola, hermosa -susurré en su oído.
-Suéltame, Harry -dijo ella mientras apartaba mis manos y seguía guardando libros.
-Pensaba que eras una niña buena -dije apoyándome en la taquilla de al lado para poder mirarle a la cara.
-¿Y qué te hace pensar que no lo soy? -dijo ella cerrando su taquilla y mirándome fijamente.
-Te estás saltando la clase.
-¿Y tú por qué no estás en clase?
-Me han echado -reí- ¿Por qué te la estás saltando tú?
-No me estoy saltando la clase -dijo ella mientras se dirigía a la puerta de entrada.
-¿Qué no?
-Bueno, no te importa -salió del instituto y entró en el jardín. Ella se sentó en un banco y yo me senté a su lado.
-¿Vas a seguirme?
-¿No ves que estoy haciendo? No puedo volver a clase y no voy a estar solo por ahí... Tú y yo nos podemos divertir juntos -ella puso los ojos en blancos- ¡Vamos, lo estás deseando!
-¿Qué lo estoy deseando? Pero, ¿qué te crees? ¿Qué estamos todas locas por ti, o qué?
-Tú si.
-¡Quisieras!
-¿Me puedes hacer un favor?
-¿Cuál?

El timbre nos imterrumpió. Maldito timbre. Nunca pensé que diría eso. Ella se levantó del banco y sin decir nada se dirigió al instituto. Se me había ocurrido una idea y estaba seguro que con esa idea iba a acabar loca por mi.

5 comentarios:

  1. Respuestas
    1. ¡Me alegro de que te encante, cielo! El Martes publicaré un nuevo capítuo. ^^

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  2. SIGUIENTE! Me encanta tu novela, escribes superbien, sigue asi :)
    Att: Onedirection Onedream :)

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    1. Graaaaaaaacias, cielo :') Me alegro de que te guste mi nueva novela. :D

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  3. Hola, bueno, lo primero es que me gusta coml va yendo la novela, y segundo desde el (Narra Harry) hasta (cual?) Es IDENTICO a un sueño que tuve hace como 5 o 6 meses... voy a seguir leyendoo :3

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