Capítulo 3: Reencuentro.
(Narra Liam)
Iba de camino al instituto con los
brazos metidos en los bolsillos y con una bufanda cubriendo mi cuello
y parte de mi boca. Aquella mañana hacía bastante frío. Iba
nervioso, con miedo, pues no paraba de observar a mi alrededor para
ver si de nuevo iban a aparecer con sus motos como casi todos los
días. Pero era así, no había día que no los viera... El ruido de
un motor se acercó hacia mi. Colin paró la moto al lado mia y yo
comencé a correr, pero para nada, porque corrió detrás de mi y me
arrastró hasta la moto. Con una cuerda que siempre llevaba colgada
en su moto me amarró en esta y por mucho que intentaba soltarme no
podía. El riendo se subió a su moto y avanzó unos metros
arrastrándome por toda la carretera dejándome heridas y moratones
por todo el vientre y las muñecas debido a las cuerdas. Cuando ya se
quedó conforme, se bajó de nuevo de la moto sin dejar de reír y
repitiéndome que me iba a ser la vida imposible. Se montó de nuevo
en la moto y corriendo se dirigió al instituto. Con una mano me
agarré el vientre, pues me dolía muchísimo. Como pude me levanté
del suelo y me colgué de nuevo mi mochila. Me puse en la acera y me
levanté la camiseta, de nuevo un moratón más, ya iban tres en el
mismo sitio, pero este era más grande. Me coloqué bien la camiseta
y como pude me dirigí corriendo al instituto que como casi todos los
días ya llegaba tarde y todo por culpa de él.
En cuanto entré en el instituto me
dirigí corriendo a clase, que ya había empezado hacía quince
minutos. Le di un par de golpes a la puerta y entré en cuanto
escuché que el profesor me daba permiso para entrar. Todos me
miraron y como siempre, las risas de fondo.
-¿Otra vez tarde, Payne? -dijo el
profesor. Miré a Colin que me miraba con odio.
-Lo siento, es que no ha sonado el
despertador...
-Pues tendré que llamar a tus padres
-dije el profesor abriendo el libro de faltas.
-No, por favor, no llames. No volverá
a pasar...
-No es la primera vez, Payne -dijo
mirándome fijamente- siéntate en tu sitio.
-Esta bien... -susurré mientras me
sentaba.
Me senté en la silla y saqué el
material de clase. Agaché mi cabeza y despacio me miré las muñecas
que estaban rojas debido a las cuerdas. Iba a coger apuntes, pero no
podía me dolía mucho. Aprenté mis labios y cogí el bolígrafo
comenzando a escribir.
-Liam -escuché susurrrar. Me giré.
Era Sally.
-Hola, Sally-susurré.
-No ha sido porque no te ha sonado el
despertador, ¿verdad? -Pero... ¿ella como sabía que no era verdad?
-Cállense, chicos -dijo el profesor.
Me coloqué bien en la silla e intenté
antender en clase. Pero no pude dejar de pensar en como sabía Sally
que no había sido porque no sonó el desperador... y así pasaron
mis tres primeras eternas horas de aquel largo día. En cuanto tocó
el timbre salieron todos corriendo de la clase. Yo salí junto con
Danielle, pues queríamos quedar esa misma tarde en su casa para
repasar Matemáticas, pues siempre me pedía ayuda y yo estaba
encantado de hacerlo. Me despedí de ella que entró en el jardín y
entré en la biblioteca, el único lugar del instituto donde no me
harían nada durante el recreo. Me senté en una de las mesas del
final y saqué los libros para comenzar a hacer los deberes que
habían mandando. Escuché como la puerta se abría y aparecía Sally
sonriente. Cuando me vio se acercó a mi y después de pedirme
permiso se sentó conmigo.
-Hola, Liam -dijo ella sonriendo.
-Hola, Sally -sonreí.
-¿Qué tal?
-Bien, ¿y tú?
-Bien -sonrió- Oye, ¿podrías
ayudarme con un ejercicio que no entiendo? -preguntó ella.
-Claro, ¿cuál es?
-Espera que saco el cuaderno -dijo ella
mientras se levantaba las mangas de su camiseta gris dejándome ver
sus marcas en el brazo.
El corazón se me paró por un momento.
No podía creer que Sally tuviera quemaduras. Estuve un par de
segundos más observando sus quemaduras para asegurarme, y seguí
mirando hasta su muñeca que la tenía llena de cortes tapados con
finas pulseras que no tapaban apenas nada. Mientras ella seguía
buscando el libro, miré mis brazos que estaban bajo la mesa y me
levanté despacio las manga de mi camiseta, para ver, también, las
quemaduras.
(Narra Niall)
Corriendo volví a salir de casa como
todos los días, pero no, esta vez no era porque llegaba tarde, si no
porque quería volver a encontrarme con la misma chica de ayer. Pero
cuando llegué a la parada del autobús y vi que ella no estaba, me
puse algo triste, pues deseaba volver a verla. Me senté a esperar al
autobús. En cuanto llegó saludé al condutor y me senté, como
siempre, en los asientos del final y observando por la ventana estuve
hasta llegar a Nando's. Me despedí del conductor y bajé del
autobús. Abrí la puerta, incluso llegué antes de tiempo. Me puse
mi uniforme y salí a comenzar a trabajar. Scott fue una de las pocas
veces que me dijo algo bueno sobre mi puntualidad. Aquel día estaba
bastante ocupado, pues solo estaba yo atendiendo, ya que Jason ya no
trabajaba en aquel Nando's. Scott salió por segunda vez que su
despacho y se dirigió a la puerta, donse se encontraba una chica
morena que acababa de entrar. Mi jefe la saludó y luego se acercó
junto a ella a mi para presentármela. Ella giró su cabeza dejándome
verle bien su rostro. Pude notar como ella también se sorprendió,
pues me había reconocido. Sí, era Ana, la chica con la que tropecé
ayer en la parada del autobús.
(Narra Harry)
Desde que la vi entrar a primera hora
por la puerta no le pude quitarle la mirada de encima. Aunque a
segunda hora faltó a clase. Así que en cuanto conseguí que el
profesor me echara de la clase me fui en busca de ella. No había
nadie por los pasillos y todo estaba en silencio. Iba a salir al
jardín cuando el ruido de una taquilla me interrumpió. Me giré y
allí estaba ella. Llevaba una camiseta gris ajustada que le cortaba
la respiración a cualquiera, y como tenía los brazos hacia arriba,
ya que estaba guardando libros en su taquilla, pues se le subía la
camiseta dejándome ver hasta su ombligo. Mordiéndome el labio me
fui acercando despacio a ella. Cuando ya estaba detrás suya puso mis
manos en su cintura y apoyé mi cabeza en su hombro.
-Hola, hermosa -susurré en su oído.
-Suéltame, Harry -dijo ella mientras
apartaba mis manos y seguía guardando libros.
-Pensaba que eras una niña buena -dije
apoyándome en la taquilla de al lado para poder mirarle a la cara.
-¿Y qué te hace pensar que no lo soy?
-dijo ella cerrando su taquilla y mirándome fijamente.
-Te estás saltando la clase.
-¿Y tú por qué no estás en clase?
-Me han echado -reí- ¿Por qué te la
estás saltando tú?
-No me estoy saltando la clase -dijo
ella mientras se dirigía a la puerta de entrada.
-¿Qué no?
-Bueno, no te importa -salió del
instituto y entró en el jardín. Ella se sentó en un banco y yo me
senté a su lado.
-¿Vas a seguirme?
-¿No ves que estoy haciendo? No puedo
volver a clase y no voy a estar solo por ahí... Tú y yo nos podemos
divertir juntos -ella puso los ojos en blancos- ¡Vamos, lo estás
deseando!
-¿Qué lo estoy deseando? Pero, ¿qué
te crees? ¿Qué estamos todas locas por ti, o qué?
-Tú si.
-¡Quisieras!
-¿Me puedes hacer un favor?
-¿Cuál?
El timbre nos imterrumpió. Maldito
timbre. Nunca pensé que diría eso. Ella se levantó del banco y sin
decir nada se dirigió al instituto. Se me había ocurrido una idea y
estaba seguro que con esa idea iba a acabar loca por mi.
OHHH ME ENCANTAAA! SUBE PRONTOOO!
ResponderEliminar¡Me alegro de que te encante, cielo! El Martes publicaré un nuevo capítuo. ^^
EliminarSIGUIENTE! Me encanta tu novela, escribes superbien, sigue asi :)
ResponderEliminarAtt: Onedirection Onedream :)
Graaaaaaaacias, cielo :') Me alegro de que te guste mi nueva novela. :D
EliminarHola, bueno, lo primero es que me gusta coml va yendo la novela, y segundo desde el (Narra Harry) hasta (cual?) Es IDENTICO a un sueño que tuve hace como 5 o 6 meses... voy a seguir leyendoo :3
ResponderEliminar