
Capítulo 7: Había encontrado a ese alguien.
(Narra Liam)
¿Conoces ese sentimiento? Cuando sólo
estas esperando... esperando a llegar a tu casa y encerrarte en tu
cuarto y quedarte dormido y dejar salir todo lo que contuviste a lo
largo del día, ¿el sentimiendo de desesperación? Nada esta mal,
pero nada esta bien tampoco, y estás cansado, cansado de todo,
cansado de nada, y sólo quieres que alguien este ahí diciéndote
que esta bien, pero nunca nadie va a estar ahí, y sabes que tienes
que ser fuerte porque nadie te va a curar. Pero estas cansado de
esperar, cansado de tener que curarte a ti mismo y a los demás,
cansado de ser fuerte, y por primera vez sólo quieres que sea fácil,
que sea simple, ser ayudado, ser salvado, sabes que no lo serás,
pero sigues ahí, teniendo fe y deseando y sigues siendo fuerte y
luchando con lágrimas en tus ojos.
Pero yo ya estaba cansado de ser
fuerte, cansado de curarme a mi mismo, necesitaba a alguien que me
salve, alguien que me ayude... Yo aún seguía buscando a ese
alguien, no sabía cuando iba a llegar. Ese alguien que me ayudara a
gritar y a contar todo lo que llevaba guardado dentro desde hacía un
par de años, ese alguien que me entendiera...
-Liam, hay una chica abajo esperándote
-sonrió mi madre- Yo voy a salir a comprar.
-¿Solo una chica? -dije sorprendido
mientras me levantaba de la cama y me acercaba a mi madre- esta bien.
-No tardaré mucho, ¿si? -sonrió mi
madre antes de salir de casa- Adiós, preciosa -se despidió de
Sally.
-Hola, Sally -sonreí.
-Hola, Liam -sonrió- ¡Al fin
encuentro tu casa! -rió ella. Le deje paso para que entrara.
-¿No viene Danielle? -pregunté
sorprendido.
-No, me dijo que va a llegar un poco
más tarde. Y me dio tu dirección, pero me costó un poco encontrar
tu casa -comenzamos a reír.
-¿Quieres tomar algo? -pregunté.
-Un vaso de agua, por favor -dijo
mientras entrábamos en la cocina- Oye, Liam... Yo quería hablar
contigo...
-¿Qué pasa? -pregunté nervioso.
Ella me hizo una señal con la mano
para que esperara mientras bebía del vaso de agua que le di. Miles
de cosas me pasaron por la cabeza. Cosas malas. ¿Sabría ella todo
lo que me ocurría? Pues... ella había vivido lo mismo que yo, y se
podría haber dado cuenta. La miraba fijamente como soltaba el vaso
en el fregadero. Ella se giró y se apoyó en la encimera. Levantó
su cabeza y me miró fijamente.
-Tienes problemas con los compañeros
de la clase, ¿cierto? -preguntó seria.
-No.
-Liam, no te conozco mucho. Pero yo he
vivido por eso, y sé perfectamente cuando una persona también lo
sufre. ¿Crees que yo no ponía la excusa de que me he caído por las
escaleras?
-¿Cómo lo sabes? -dije mirando al
suelo.
-Danielle me lo dijo. ¿Por qué nunca
se lo has dicho a ella?
-Sally, por favor...
-¡No, Liam! Habla conmigo, confía en
mi, suelta todo lo que lleves dentro, te entiendo perfectamente, yo
tampoco contaba nada. Tardé cinco años en contárselo a mis padres,
no hagas lo mismo que yo, Liam.
-¡Sí! Me pegan, me apagan los
cigarrillos en el brazo, me encierran en los baños, me amarran en la
moto y me arrastran por la carretera dejándome moratones y heridas
por todas partes, me amenazan, no quieren que apruebe... ¡me quieren
hacer la vida imposible, Sally! -dije rápido mientras observaba como
a Sally se le humedecían los ojos.
Un desagradable nudo se me formó en la
garganta impidiéndome seguir hablando... Agaché mi cabeza. Las
lágrimas comenzaron a nublar mis pupilas y pocos segundos después
bajaban rápido por mis mejillas una tras otra. Sally se acercó
rápido hacia mi y estuvo un par de minutos abrazándome, mientras yo
lloraba. El sonido de un móvil nos imterrumpió. Era mi móvil, me
habían mandado un mensaje y era de Danielle, nos comentaba que no
iba a poder venir pues le habían llamado en la escuela de baile.
Solté el móvil de nuevo y miré a Sally que me observaba con los
ojos rojos. Sonreí y la abracé. Estaba seguro que era ella ese
alguien que estaba buscando.
-¿Te sabes lo del examen de mañana?
-preguntó ella sacándome de mis pensamientos.
-Sí, ¿y tú?
-No mucho, pero no importa. Tengo que
llevarte a un sitio.
(Narra Harry)
Zayn miró su reloj para mirar la hora.
17:38. Levantó su cabeza y volvió a mirarme. Ninguno de los dos
sabíamos donde se podía encontrar Jane. ¿En su casa? ¿En casa de
alguna amiga? ¿En la calle? Me despedí de Zayn y me monté en el
coche. Cerré la puerta y lo puse en marcha. Me dirigía a casa de
Jane, tan solo esperaba que estuviera allí, si no hablaría con ella
al día siguiente en clase. Cuando llegue a su casa, aparqué el
coche y me bajé. Cerré el coche y me dirigí a la puerta de
entrada. Llamé. A los pocos segundos escuché a alguien bajar rápido
por las escaleras, la puerta se abrió rápido y apareció la morena
que me miró sorprendida.
-¡Harry! Hace mucho que no venías a
mi casa -dijo ella mordiéndose el labio- Vamos, pasa. Estoy sola
-dijo mientras me metía en su casa.
-Jane yo...
-Cállate, Styles -dijo ella
agarrándome de la camiseta para comenzar a besarme. Ella sabía
perfectamente que amaba que me llamaran Styles y más si venía de
una chica.
-Jane, escúchame.
Ella volvió a besarme bajando despacio
hasta mi cuello. Era mi debilidad, iba a llegar el momento en el que
no podía controlarme, en el que iba a ser mía de nuevo. La cogí de
la cintura pegándola a mi, haciendo que nuestros cuerpo chocaran que
no hubiera distancia que nos separaba. Tenía mis ojos abiertos, era
incapaz de cerrarlos al besarla. Cuanto deseaba hacer aquello con
Sally. ¡Sally! Con mis brazos aparté despacio a Jane. Ella me miró
sorprendida. Me pasé mi mano por mi boca y la miré fijamente.
-No Jane.
-¿Qué pasa, Harry? -dijo ella
acercándose de nuevo.
-¡No Jane! -repetí.
-¿Qué te ocurre, eh? ¿Para que has
venido entonces?
-Deja en paz a Sally, búscate a otro,
olvídate de mi.
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