Polos opuestos, almas gemelas.

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domingo, 23 de diciembre de 2012

Capítulo 11: Fiesta.

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Capítulo 11: Fiesta.

(Narra Sally)

Salí corriendo de la clase de Filosofía, pues llegaba tarde a la de Biología, ya que había estado hablando con el profesor al terminar la clase. Guardé los libros de Filosofía, saqué los de la siguiente hora, Biología, y me dirigí a la clase. El profesor aún no había llegado, suspiré y entré. Me encontré a Liam en la primera fila, y como las mesas estaban de dos esta vez me senté con él. Estaba distraído observando por el microscopio, ni se dio cuenta de que yo estaba allí.

-Hola, Liam -dije interrumpiéndole.
-¡Sally! No te vi hoy -sonrió.
-Yo tampoco a ti -reí- Por cierto, ¿qué es eso de que mañana hay una fiesta?
-Sí, bueno, siempre hacen una fiesta una semana antes del baile de primavera y otra fiesta antes del baile de fin de curso.
-¿Y es mañana?
-Sí.
-¿Tú vas a ir?
-No lo sé... No he ido nunca.
-Vamos, yo me acabo de enterar hoy, así que tendré que ir a comprarme algo esta tarde y rápido.
-No sé... Sally.
-¡Por favor, Liam! También va a estar Danielle, por favor -dije poniendo cara de cachorrito.
-Esta bien, pero tampoco estaré mucho tiempo. No me gustan esas fiestas...
-A mi tampoco, así que me iré contigo -sonreí.
-¡Perfecto! -sonrió él justo antes de que el profesor entrara por la puerta.

Estuvimos haciendo varios trabajos con el microscopio, y de las cuatro parejas que había Liam y yo fuimos los que tuvimos las dos respuestas correctas. Sonrientes y hablando sobre el trabajo que nos mandaron para la semana siguiente salimos de la clase. La siguiente clase pasó como el resto, igual de eterna. En la hora del recreo me dirigí a recepción, pues tenía que hablar con el director, ya que mi madre quería que estuviera en el comedor durante un tiempo. Entré en recepción después de salir un chico con una mujer mayor que imaginaba que era su madre. Saludé al director y me senté en frente de él. Estuve hablando con él, tuve que rellenar un papel que luego firmó él y me dijo que ese mismo día ya podía comenzar a ir al comedor. Sonriente me despedí de él y salí. En cuanto sonó el timbre avisando de que se había acabado el recreo me dirigí al gimnasio, pues tocaba educación física. Era mi primera clase y según me dijo Liam, hoy jugaban al baloncesto, y me alegraba ya que de pequeña había dado clases y aún recordaba algo. Entré en el gimnasio, allí ya se encontraba el profesor. Era bastante joven, musculoso y guapo. Me dio la bienvenida y el uniforme. Me dirigí al baño y entré. Era un pantalón muy corto negro, y ajustado, aunque era perfecto para hacer gimnasia. Y una camiseta blanca de manga corta. Me recogí el pelo en una coleta alta y salí del baño. Entré de nuevo en el gimnasio, ya todos estaban calentando y corrían por toda la pista. Pude ver a Harry corriendo detrás de Zayn intentando alcanzarle. Pasó por mi lado y se paró. Me miró de arriba abajo y comenzó a silbar. Puse mis ojos en blancos y me dirigí a los banquillos para soltar mi mochila. Saludé de nuevo a Liam que estaba allí colocándose bien los deportes. El profesor se acercó a mi.

-Sally, tienes que quitarte las pulseras, y también el colgante.
-¿Qué? No, por favor. Las pulseras no... -dije agarrándomelas.
-Sally, es que no puedes jugar con ellas puestas.
-Por favor...
-Lo siento, Sally, debes quitártelas.

Miré preocupada a Liam, pues el sabía porque no quería quitarme las pulseras. El profesor se dirigió a los demás para decirles que dejaran de correr. Liam me miró un poco preocupado se acercó a mi y me acarició el brazo tranquilizándome. Me sonrió. Le devolví la sonrisa y salimos a la pista. El profesor me dejó un par de minutos viendo como jugaban ellos, la verdad es que los chicos eran bastante buenos, y las chicas se movían a veces, aunque la mayoría del tiempo no hacían nada. Me explicó un poco las reglas, aunque ya las sabía y salí a jugar. Todos se quedaron bastante sorprendidos en cuanto comencé a coger la pelota y a lanzarla, la primera vez no entró a canasta. Pero cuando se la quité a Harry esa vez si que entró. Zayn miraba sorprendido a Harry y este último me miraba igual. Mi equipo iba ganando. Cada vez que canastaba y Harry me miraba sorprendido y desafiante más me gustaba.

(Narra Harry)

Estaba deseando que el profesor le diera el uniforme a Sally, pues tenía que estar bastante sexy con esos pantalones cortos y ajustados. Y no me equivocaba. Iba corriendo detrás de Zayn cuando ella apareció peinándose la coleta alta que se había echo con las manos. Los pantalones cortos le quedaban de maravilla, dejándome ver sus largas y finas piernas. La camiseta blanca y de manga corta le quedaba igual de bien que los pantalones, y como toda la ropa que se ponía le cortaba la respiración a cualquiera. Me paré al lado de ella y la miré de arriba a abajo, por mucho que no quería mirarla mucho, pues sabía que ella lo odiaba, no podía, era imposible, los ojos se me iban solos. Comencé a silbar haciendo que ella volviera a poner los ojos en blancos y pasara de mi. Me encantaba verla así. Comencé a reír y de nuevo me puse a perseguir a Zayn que ya me había vuelto a adelantar. Lo que yo nunca pensé es que Sally podía jugar así al baloncesto, no sabía donde había aprendido a jugar así, pero me quedé bastante sorprendido, y no solo yo, Zayn y seguro que muchos más de la clase. Algunas veces miraba a Zayn, sobre todo cuando ella canastaba, y estaba seguro que Zayn estaba pensando en invitarla a jugar algún día a su casa.

(Narra Ana)

Estaba limpiando las mesas cuando Niall me preguntó aquello. Una pregunta que jamás pensé que llegaría. ¿Me había pedido ir a cenar con él? Estuvimos unos segundos observándonos a los ojos. Sus ojos me volvían loca, ese azul me enamoraba. Sonreí a lo bajo. Pude notar como mis mejillas comenzaron a entrar en calor y a coger un color rojo. Levanté mi cabeza, él aún seguía observándome deseando que contestara a su pregunta.

-Claro -sonreí- Me encantaría.
-Bien -sonrió tímido- Déjame tu dirección.
-Aquí tienes -dije entregándole el cachito de papel donde había apuntado mi dirección.
-Mañana a las 21:30 pasaré a por ti.
-Perfecto -sonreí tímida.

Durante los siguientes quince minutos que estuvimos juntos no hablamos mucho, solo para pedirnos algunas cosas de limpieza. Aunque a veces nos mirábamos y nos dedicábamos algunas sonrisas. Terminamos de limpiar y me ayudó a cerrar. Se despidió de mi con un beso en cada mejilla y un abrazo. Me recordó que al día siguiente vendría a recogerme y algo se produjo dentro de mi, poniéndome nerviosa. Sonreí tímida y me despedí de él. Cuando lo perdí de viste miré mi reloj: 19:49. El centro comercial aún seguía abierto, así que corriendo me monté en un taxi para que me llevara hasta allí y poder comprarme un vestido ideal para la noche siguiente. Después de unos cinco minutos en el taxi le pagué al taxista y me bajé. Entré en el centro comercial y luego a la primera tienda que vi. Allí me estuve probando un par de vestidos, pero no me gustaban para la cena, así que decidí entrar en una tienda más, y allí encontré el vestido perfecto. Era negro y de palabra de honor, ajustado, marcando todas mis curvas y me llegaba por encima de la rodillas. Lo elegí negro pues pensaba que era un color elegante, me compré unos complementos y unos tacones del mismo color de los complementos y el bolso. Me acerqué a la caja y le entregué todo a la dependienta. Ella me guardó el vestido en una bolsa, los tacones en otra, y los complementos y el bolso en otra. Le di el dinero y sonriente me despedí de ella. Iba a salir de la tienda cuando chocé con una chica y se me cayó el bolso al suelo. Me agaché para cogerlo, pero la chica lo cogió antes y me lo entregó pidiéndome disculpas. Levanté mi cabeza colocándome bien las gafas hasta que me encontré con los marrones ojos de una chica morena, acompañada de otra alta y de pelo rizado. La chica con la que tropecé la conocía, aunque no sabía de que. Estuve observándola unos segundos hasta que al fin me di cuenta que era la vecina de Louis, Sally.

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