
(Narra Sally)
Salí corriendo de la clase de
Filosofía, pues llegaba tarde a la de Biología, ya que había
estado hablando con el profesor al terminar la clase. Guardé los
libros de Filosofía, saqué los de la siguiente hora, Biología, y
me dirigí a la clase. El profesor aún no había llegado, suspiré y
entré. Me encontré a Liam en la primera fila, y como las mesas
estaban de dos esta vez me senté con él. Estaba distraído
observando por el microscopio, ni se dio cuenta de que yo estaba
allí.
-Hola, Liam -dije interrumpiéndole.
-¡Sally! No te vi hoy -sonrió.
-Yo tampoco a ti -reí- Por cierto,
¿qué es eso de que mañana hay una fiesta?
-Sí, bueno, siempre hacen una fiesta
una semana antes del baile de primavera y otra fiesta antes del baile
de fin de curso.
-¿Y es mañana?
-Sí.
-¿Tú vas a ir?
-No lo sé... No he ido nunca.
-Vamos, yo me acabo de enterar hoy, así
que tendré que ir a comprarme algo esta tarde y rápido.
-No sé... Sally.
-¡Por favor, Liam! También va a estar
Danielle, por favor -dije poniendo cara de cachorrito.
-Esta bien, pero tampoco estaré mucho
tiempo. No me gustan esas fiestas...
-A mi tampoco, así que me iré contigo
-sonreí.
-¡Perfecto! -sonrió él justo antes
de que el profesor entrara por la puerta.
Estuvimos haciendo varios trabajos con
el microscopio, y de las cuatro parejas que había Liam y yo fuimos
los que tuvimos las dos respuestas correctas. Sonrientes y hablando
sobre el trabajo que nos mandaron para la semana siguiente salimos de
la clase. La siguiente clase pasó como el resto, igual de eterna. En
la hora del recreo me dirigí a recepción, pues tenía que hablar
con el director, ya que mi madre quería que estuviera en el comedor
durante un tiempo. Entré en recepción después de salir un chico
con una mujer mayor que imaginaba que era su madre. Saludé al
director y me senté en frente de él. Estuve hablando con él, tuve
que rellenar un papel que luego firmó él y me dijo que ese mismo
día ya podía comenzar a ir al comedor. Sonriente me despedí de él
y salí. En cuanto sonó el timbre avisando de que se había acabado
el recreo me dirigí al gimnasio, pues tocaba educación física. Era
mi primera clase y según me dijo Liam, hoy jugaban al baloncesto, y
me alegraba ya que de pequeña había dado clases y aún recordaba
algo. Entré en el gimnasio, allí ya se encontraba el profesor. Era
bastante joven, musculoso y guapo. Me dio la bienvenida y el
uniforme. Me dirigí al baño y entré. Era un pantalón muy corto
negro, y ajustado, aunque era perfecto para hacer gimnasia. Y una
camiseta blanca de manga corta. Me recogí el pelo en una coleta alta
y salí del baño. Entré de nuevo en el gimnasio, ya todos estaban
calentando y corrían por toda la pista. Pude ver a Harry corriendo
detrás de Zayn intentando alcanzarle. Pasó por mi lado y se paró.
Me miró de arriba abajo y comenzó a silbar. Puse mis ojos en
blancos y me dirigí a los banquillos para soltar mi mochila. Saludé
de nuevo a Liam que estaba allí colocándose bien los deportes. El
profesor se acercó a mi.
-Sally, tienes que quitarte las
pulseras, y también el colgante.
-¿Qué? No, por favor. Las pulseras
no... -dije agarrándomelas.
-Sally, es que no puedes jugar con
ellas puestas.
-Por favor...
-Lo siento, Sally, debes quitártelas.
Miré preocupada a Liam, pues el sabía
porque no quería quitarme las pulseras. El profesor se dirigió a
los demás para decirles que dejaran de correr. Liam me miró un poco
preocupado se acercó a mi y me acarició el brazo tranquilizándome.
Me sonrió. Le devolví la sonrisa y salimos a la pista. El profesor
me dejó un par de minutos viendo como jugaban ellos, la verdad es
que los chicos eran bastante buenos, y las chicas se movían a veces,
aunque la mayoría del tiempo no hacían nada. Me explicó un poco
las reglas, aunque ya las sabía y salí a jugar. Todos se quedaron
bastante sorprendidos en cuanto comencé a coger la pelota y a
lanzarla, la primera vez no entró a canasta. Pero cuando se la quité
a Harry esa vez si que entró. Zayn miraba sorprendido a Harry y este
último me miraba igual. Mi equipo iba ganando. Cada vez que
canastaba y Harry me miraba sorprendido y desafiante más me gustaba.
(Narra Harry)
Estaba deseando que el profesor le
diera el uniforme a Sally, pues tenía que estar bastante sexy con
esos pantalones cortos y ajustados. Y no me equivocaba. Iba corriendo
detrás de Zayn cuando ella apareció peinándose la coleta alta que
se había echo con las manos. Los pantalones cortos le quedaban de
maravilla, dejándome ver sus largas y finas piernas. La camiseta
blanca y de manga corta le quedaba igual de bien que los pantalones,
y como toda la ropa que se ponía le cortaba la respiración a
cualquiera. Me paré al lado de ella y la miré de arriba a abajo,
por mucho que no quería mirarla mucho, pues sabía que ella lo
odiaba, no podía, era imposible, los ojos se me iban solos. Comencé
a silbar haciendo que ella volviera a poner los ojos en blancos y
pasara de mi. Me encantaba verla así. Comencé a reír y de nuevo me
puse a perseguir a Zayn que ya me había vuelto a adelantar. Lo que
yo nunca pensé es que Sally podía jugar así al baloncesto, no
sabía donde había aprendido a jugar así, pero me quedé bastante
sorprendido, y no solo yo, Zayn y seguro que muchos más de la clase.
Algunas veces miraba a Zayn, sobre todo cuando ella canastaba, y
estaba seguro que Zayn estaba pensando en invitarla a jugar algún
día a su casa.
(Narra Ana)
Estaba limpiando las mesas cuando Niall
me preguntó aquello. Una pregunta que jamás pensé que llegaría.
¿Me había pedido ir a cenar con él? Estuvimos unos segundos
observándonos a los ojos. Sus ojos me volvían loca, ese azul me
enamoraba. Sonreí a lo bajo. Pude notar como mis mejillas comenzaron
a entrar en calor y a coger un color rojo. Levanté mi cabeza, él
aún seguía observándome deseando que contestara a su pregunta.
-Claro -sonreí- Me encantaría.
-Bien -sonrió tímido- Déjame tu
dirección.
-Aquí tienes -dije entregándole el
cachito de papel donde había apuntado mi dirección.
-Mañana a las 21:30 pasaré a por ti.
-Perfecto -sonreí tímida.
Durante los siguientes quince minutos
que estuvimos juntos no hablamos mucho, solo para pedirnos algunas
cosas de limpieza. Aunque a veces nos mirábamos y nos dedicábamos
algunas sonrisas. Terminamos de limpiar y me ayudó a cerrar. Se
despidió de mi con un beso en cada mejilla y un abrazo. Me recordó
que al día siguiente vendría a recogerme y algo se produjo dentro
de mi, poniéndome nerviosa. Sonreí tímida y me despedí de él.
Cuando lo perdí de viste miré mi reloj: 19:49. El centro comercial
aún seguía abierto, así que corriendo me monté en un taxi para
que me llevara hasta allí y poder comprarme un vestido ideal para la
noche siguiente. Después de unos cinco minutos en el taxi le pagué
al taxista y me bajé. Entré en el centro comercial y luego a la
primera tienda que vi. Allí me estuve probando un par de vestidos,
pero no me gustaban para la cena, así que decidí entrar en una
tienda más, y allí encontré el vestido perfecto. Era negro y de
palabra de honor, ajustado, marcando todas mis curvas y me llegaba
por encima de la rodillas. Lo elegí negro pues pensaba que era un
color elegante, me compré unos complementos y unos tacones del mismo
color de los complementos y el bolso. Me acerqué a la caja y le
entregué todo a la dependienta. Ella me guardó el vestido en una
bolsa, los tacones en otra, y los complementos y el bolso en otra. Le
di el dinero y sonriente me despedí de ella. Iba a salir de la
tienda cuando chocé con una chica y se me cayó el bolso al suelo.
Me agaché para cogerlo, pero la chica lo cogió antes y me lo
entregó pidiéndome disculpas. Levanté mi cabeza colocándome bien
las gafas hasta que me encontré con los marrones ojos de una chica
morena, acompañada de otra alta y de pelo rizado. La chica con la
que tropecé la conocía, aunque no sabía de que. Estuve
observándola unos segundos hasta que al fin me di cuenta que era la
vecina de Louis, Sally.
Me encanta!!!! Porfa porfa porfa siguelo pronto :)
ResponderEliminarMe alegro de que te encante, hermosa.
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