Capítulo 13: ¿Obsesión o amor?
(Narra Harry)
Entré en el instituto un poco...
¿cabreado? No sabía si esa era la palabra correcta, lo que sí
sabía es que era un sentimiento que jamás había sentido, algo que
jamás me había provocado nadie, y había sido ella la que lo
provocó, aquella morena que desde que llegó nueva al instituto no
sabía donde se encontraba el antiguo Harry Styles, ese que hacía lo
que quería con las chicas, que solo le preocupaba la gran lista de
chicas que habían pasado por su cama y poco más... Pero no paraba
de preguntarme si me gustaba ese Harry que era desde que Sally
apareció, no sabía que eran esos extraños sentimientos que
producía ella en mi, esas ganas de coger al chico del coche y
gritarle que ella era mia y solo mia. No sabía quien era él, pero
ella lo abrazó demasiado feliz, esa morena perfecta tenía que ser
mia, sí o sí.
-Estás celoso -dijo Zayn cuando me
alcanzó.
¿Celoso? ¿Aquello que rompe tantas
relaciones en las películas? Había escuchado hablar muchas veces de
esa palabra, pero no sabía que algún día yo podría sentirla...
¿De verdad que estaba celoso? ¿Por qué iba a estarlo? ¿Era algo
Sally para mi? No, no lo era. Solo era obsesión, y en cuanto ella
pasara por mi cama ya todo se me pasaría, y volvería el Harry de
antes, ¿o no?
-No, no lo estoy.
-Claro que lo estás. Tan solo mírate.
Harry, me ha pasado muchas veces cuando miran a Ashley, y sé que
tienes ganas de acercarte al chico que estaba apoyado en el coche y
golpearle, gritarle y llevarte a Sally sólo para ti.
-Mentira.
-Mentira no -rió él. No sabía donde
le veía la gracia- Admítelo, Harry. Te estás enamorando.
-¡Deja de decir tonterías! -dije
parándome para mirarle fijamente- Yo sé que en cuanto Sally pase
una vez por mi cama se me quitará esta obsesión.
-¿Y tú que sabes? No sabes si después
de esa primera vez, querrás otra segunda y así... ¿Cómo sabes que
es una obsesión y no amor? No lo sabes, no sabes lo que es el amor.
Zayn me fulminó con la mirada y negó
con la cabeza. Iba a responderle cuando entró en la sala de actos
dejándome con la palabra en la boca. Cerré mis puños apretando mi
mandíbula. Me acerqué a la gran ventana que había cerca de allí y
la abrí para poder respirar un poco de aire. Suspiré y levanté la
cabeza mirando a los aparcamientos. ¿De verdad que estaba celoso?
¿Qué me estaba enamorando? ¡No! Yo no quería enamorarme...
''Incluso el hombre más mujeriego se enamora
cuando llega la chica indicada''. Aquella frase que le dije a Sally
el día anterior no salió de mi cabeza durante unos segundos. ¿Era
ella la chica indicada? Pensé en lo que me dijo Zayn de camino al
instituto esa misma tarde en el coche... La iba a conquistar, la iba
a enamorar, tanto como me iba a acabar enamorando yo, ¿o ya lo
estaba? ¡Lo que de verdad estaba era hecho un lío! Apoyé mi cabeza
en mis manos mientras volvía a suspirar. Levanté mi cabeza de nuevo
y cerré la ventana. Sí, iba a ir a por ella, iba a luchar por
conquistarla, por descubrir que era el amor, que era esa extraña
palabra que Sally había producido en mi.
Entré en la sala de actos
y comencé a ayudar a los demás a quitar las sillas y a colocar
luces por todos lados, lazos, mesas y de todo para la fiesta. Miraba
a Zayn de vez en cuando, hasta que me miró y con una mirada imaginé
que había entendido que yo había estado pensando, y estaba
dispuesto a luchar.
-Zayn, ¿sabes la
dirección de Sally?
-¿Qué? No, no la sé.
¿Por qué?
-Es que... He pensado en
ir a hablar con ella.
-Pues tendrás que esperar
a mañana, Harry.
-No, por favor, ayúdame a
conseguirla. ¡Lo necesito hoy!
-Esta bien... ¿Y sabes
donde podemos conseguirla?
-¡Claro! Sígueme.
Dije antes de comenzar a
correr por todo el pasillo intentando de que ninguna limpiadora ni
ningún profesor me viera. Le pedí a Zayn que se quedara en la
puerta vigilando mientras yo entraba al despacho del director. Zayn
un poco nervioso aceptó, pues como nos pillaran la ibamos a liar.
Entré en el despacho y me senté en la silla mientras encendía
corriendo el ordenador. Abrí la carpeta que me apareció en el
escritorio imaginando que hay se encontraba toda la documentación de
los estudiantes del instituto, y ¡bingo! Acerté. Busqué por la
''S'', pero me aparecían varias con su nombre, intenté recordar su
nombre completo... ¡Sally Anne Brooks! Comencé a escribir rápido
su nombre y allí encontré su documentación. Salía todo de ella,
su dirección, fecha de nacimiento, lugar, nombre de padres,
hermanos, número de teléfonos, etc. Apunté corriendo su dirección
en un papel y cerré la documentación antes de apagar el ordenador.
Abrí con cuidado la puerta y apagué la luz. Zayn me esperaba aún
nervioso, aunque ya se le pasó todo mientras nos dirigíamos a los
aparcamientos.
-Lo que me has hecho
pasar... -dijo suspirando.
-Lo siento -reí- Gracias.
Te llevaré a casa y luego iré a la suya.
-¿Y qué le vas a decir?
-No te lo voy a decir
-dije haciendo que el riera.
-Encima que te he
ayudado...
-Lo siento, Zayn, pero no
te lo voy a decir. Aún no valgo para estas cosas...
-Bueno, espero que lo
hagas bien, y no la hagas enfadar, ya sabes no le pongas las manos en
la cintura y no te acerques a ella para besarla.
-Lo intentaré, pero es
que es tan sexy.
Comenzamos a reír.
Aquello fue lo último de nuestra conversación. Iba rápido, pero
estaba deseando verla. Dejé a Zayn en su casa y me dirigí corriendo
a la suya, que por suerte sabía donde se localizaba y no estaba muy
lejos de mi casa. En unos seis o siete minutos llegué. Aparqué
detrás de un Mercedes Benz negro. ¡Vaya con los coches, ya tendrían
dinero! Bajé de mi coche y lo cerré. Estuve unos segundos pensando
en si llamar a la puerta, pero, ¿y si estaban los padres? No, aún
no. Supe que su habítación era la que estaba encima del tejado, por
el color malva de las paredes. Así que con cuidado intenté subir
por el árbol que estaba al lado. En cuanto estaba a la altura salté
al tejado que se encontraba bajó la ventaba, haciendo bastante más
ruido de lo que pensaba. Escuché su dulce voz pronunciando un nombre
de chico, Louis. ¡Seguro que era el del Volvo plateado! Suspiré y
me senté en su ventana. Ella la abrió y sorprendida dio un paso
hacia atrás como si hubiera visto a algun monstruo. Golpeé su
ventana para que me abriera, ella se acercó corriendo y la abrió.
Me agarró del brazo ayudándome a entrar en su habitación. Luego
cerró la ventana y echó las cortinas.
-Harry... -dijo aún
sorprendida.
-Hola, Sally -dije
sonriendo.
-Co... ¿Cómo sabes mi
dirección? ¿Quien te la dio? Nadie la sabe.
-Tranquila -reí- La
busqué en el ordenador del director.
-¿En el ordenador del
director? -preguntó ella más sorprendida aún- Pero, ¿estás loco?
-Tú eres la que me está
volviendo loco.
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