Polos opuestos, almas gemelas.

Polos opuestos, almas gemelas.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Capítulo 2: Deseo.

Kgkjs_large
Capítulo 2: Deseo.

(Narra Niall)

Corriendo me vestí y salí de casa para dirigirme a la parada de autobús. Iba sacando mi móvil para mirar la hora cuando tropecé con alguien. Cogí mi iphone que se había caído al suelo y ayudé a la chica morena a levantarse.

-Lo siento, de verdad -dijo ella antes de levantar la cabeza haciendo que nuestras miradas se encontrasen por primera vez.
-N...no, l...lo siento yo... -tartamudeé- Iba despistado...
-Y yo -rió ella.
-Me llamo Niall -sonreí.
-Ana, encantada -esbozó una sonrisa. Que hermosa sonrisa.
-Igualmente -el autobús llego. Podría haber esperado un poco más...- Tengo que irme. Espero que nos podamos ver pronto -grité mientras me dirigía al autobús.
-Eso espero, por cierto, ¡lindos ojos! -gritó ella antes de que entrara en el autobús.

Me senté en uno de los asientos del final donde siempre solía sentarme. Saqué mi iphone y puse 'Always' de Bon Jovi. Durante todo el camino a nando's no pude sacarme a Ana de la cabeza, y mucho menos a sus hermosos ojos marrones, mezclados esta vez con verde. En cuanto el autobús paró, me bajé y me dirigí a nando's que se encontraba a un par de minutos de aquella zona, y como siempre, corriendo porque llegaba tarde. Sin aire entré. Saludé a James y me pusé el uniforme.

-¿Otra vez tarde, Niall? -dijo Scott, mi jefe.
-Lo siento, no volverá a pasar.
-Como sigas así tendras que buscarte otro sitio más cerca de tu casa para trabajar, como Jason -dijo mi jefe mientras entraba en el despacho.
-¿Te vas? -pregunté.
-Sí... Me traslado a Manchester.
-Te voy a echar de menos, tío -dije abrazándolo.
-Y yo a ti -dijo devolviéndome el abrazo.
-Ya dejense de abrazos y atiendan que está llegando gente -dijo Scott mientras salía, de nuevo, de su despacio y salía de nando's.

(Narra Zayn)

Lancé la pelota a la canasta, y... de nuevo fallé. Cogí la pelota de baloncesto y la solté en el suelo sentándome encima. Saqué la caja de cigarrillos y me encendí uno. Rápido me acordé de mi novia y su odio a los cigarrillos, lo que me hizo tirarlo al suelo y apagarlo con el pie. Estaba esperando a Harry, pues decía que quería contarme algo que había pasado en el instituto, ya que yo aquel día no asistí a clase. De nuevo cogí la pelota de baloncesto y la lancé, y esta vez, ¡dentro!

-¡Canasta! -escuché gritar a Harry mientras cerraba su coche.
-Llegas tarde.
-Estaba con Jane...
-¿Cuando vas a dejarla, tio?
-No, si yo no estoy con ella... Solo estoy con ella para cuando me aburro...
-Estoy deseando que te eches novia. Pero, de verdad, que te enamores -dije haciendo reír a Harry. Aunque yo lo decía totalmente en serio.
-No me voy a enamorar, Zayn -dijo Harry mientras lanzaba la pelota a la canasta. Que tio, a la primera.
-Vas mejorando -reí.
-Ahora soy mejor que tú.
-¡Quisieras! -reí- ¿Qué es lo querías contarme?
-Hay una nueva chica en clase.
-Espera que adivine... Ya quieres que pase por tu cama, ¿verdad?
-¿Cómo lo sabes? -dijo quitándome la pelota.
-Te conozco desde hace años, Harry...
-Es que está buenísima, Zayn. Si la vieras...
-Como sea otra sin cerebro como Jane, no tardará mucho.
-¡No! Lo malo es que no es como Jane... Es una chica dura. Le pedí que si quería venir a casa, ya sabes, para conocernos mejor -rió- y me sacó el dedo corazón. Luego cuando me acerqué a ella me evitaba. Pero, tranquilo, que en una semana seguro que ya ha pasado por mi cama.
-Hasta que mañana no la conozca, no te puedo decir nada. Pero si a hecho eso... Dudo que lo consigas en una semana. Ninguna te ignora, o te saca el dedo corazón cuando le pides que vayan a tu casa -reí.
-Tu duda me ofende... -rió de nuevo Harry. Paré de jugar y lo miré fijamente- Esta bien, a lo mejor no tarde una semana, puede que dos. Pero ella, pasará por mi cama, tarde o temprano lo hará.

(Narra Sally)

En cuanto terminé de cenar me puse el pijama. Aquella noche hacia calor, era algo muy raro en Londres. Me puse un pijama corto y salí del vestuario. Abrí las ventanas y como pude me monté en el tejado. Me senté y me agarré para no caer. Apoyé mi espalda en mi ventana y desde allí estuve observando los altos edificios de Londres.

-¡Hola! -escuché gritar. Me agarré fuerte a mi ventana, intentando no caer.
-¡Dios! ¿¡Siempre me vas a saludar así!? Casi me caigo -dije mirando fijamente al chico de las zanahorias.
-Lo siento -rió él mientras se sentaba en el tejado de su casa- ¿Qué haces ahí sentada?
-Tú también estas igual -dije cruzándome de brazos.
-Pensé él único que lo hacía.
-No, no lo eres.
-¿Por qué eres tan seca, tan borde? -preguntó él. Riendo le miré.
-No te importa el porque sea así.
-Cuando una persona es así es porque algo le ocurre, o le ha ocurrido, y no bueno. ¿O es que no has tenido un buen día?
-No te importa... -dije agachando la cabeza.
-¿Ves? Lo sabía. Quiero conocerte más. Solo sé tu nombre y que no te gustan las zanahorias, bueno un poco. Yo tengo veinticuatro años, ¿y tú?
-¿En serio tienes veinticuatro años? -pregunté sorprendida.
-Claro -rió- ¿Cuántos me echabas?
-No sé, unos cinco... -dije haciendo que él riera a carcajadas. Su risa era muy contagiosa por lo que me hizo reír a mi también.
-Tienes una sonrisa preciosa, debes sonreír más a menudo -dijo él mirándome fijamente.
-Gracias -sonreí tímida- Yo tengo dieciocho años.
-Pareces más pequeña.
-Tú también.
-Eso dicen -dijo mientras se metía una zanahoria en la boca. ¿Solo comía zanahorias?- Bueno... ¿Me vas a explicar por qué me has contestado así antes?
-No es nada... Solo un mal día.
-¿Segura?
-Sí. Buenas noches, Louis. Ya hablaremos.
-Buenas noches, Sally. Descansa -sonreí antes de entrar en mi habitación.

Cerré las ventanas y eché las cortinas. Entré en el baño y me lavé los dientes, me cogí un moño mal echo y me acerqué a la cama. La deshice y me senté. Cogí el móvil y puse la alarma. Me eché en la cama e intenté dormir. Pero era imposible. Como casi todas las noches, acabé llorando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario