Polos opuestos, almas gemelas.

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martes, 27 de noviembre de 2012

Capítulo 1: Primer día en Londres.

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Capítulo 1: Primer día en Londres.

El ruido del odioso despertador comenzó a sonar a las 07:00. Levanté mi cabeza y miré por la ventana. El día estaba nublado como casi todos los demás. Me froté los ojos y me levanté de la cama. Despacio y bostezando entré en el baño. Abrí el grifo y me comencé a desnudar. A los minutos salí del baño envuelta en una toalla celeste y entré en mi vestuario. Elegí unos vaqueros ajustados negros con una camisa vaquera. Me puse mis vans negras y cogí la mochila. Cuando ya terminé de prepararla entré en el baño de nuevo para cogerme una coleta alta. Me peiné un poco el pelo con las manos y salí del baño. Bajé las escaleras y entré en la cocina, donde estaba mi hermano preparando su desayuno.

-Buenos días, Andrew -dijo dándole un beso en la mejilla.
-Buenos días, pequeña -sonrió él terminando de preparar su café- ¿nerviosa?
-Pues sí, la verdad... -dije bebiendo de mi cola cao.
-Tranquila, cielo -dijo abrazándome. Sus abrazos de oso eran los mejores- Ya verás como aquí te tratarán bien y te irá mucho mejor.
-Eso espero. Bueno, me voy, no quiero llegar tarde mi primer día de clase -dije cogiendo mi mochila.
-¡Suerte! -gritó mi hermano.

Caminaba por las frías calles de Londres. Habían bastante gente a esa hora, la mayoría estudiantes. Crucé mis brazos debido al frío. Entré en el instituto y fui a dirección. Todo el mundo me obersevaba, todos extrañados. Aquello me recordaba tanto a mi antiguo instituto... Cuando terminé de hablar con la directora me llevó hasta mi clase. La directora me dejó entrar y luego me presenté. Todos me miraban fijamente. Era incapaz de mirar a ellos, era una chica bastante tímida. Cuando terminé la directora se fue.

-Bienvenida, Brooks. Elige donde quieres sentarte -dijo el profesor.
-Aquí conmigo -dijo un chico moreno de ojos verdes- Que quiero conocerla mejor -tras decir aquello algunas chicas me miraron con odio, sobre todo la que se sentaba al lado del chico.
-Cállese, Styles. Mejor siéntate alli -me señaló el profesor.
-Esta bien -susurré. Me senté detrás de una chica de pelo rizado.
-Hola, me llamo Danielle.
-Encantada -sonreí.
-Silencio, chicas.

Durante la hora estuve intentando entender algo, pero apenas entendía. El chico que estaba detrás de mi me pasó una nota mientras señalaba al chico de ojos verdes de antes. Le miré y éste me guiñó un ojo. ''Hola, guapa. Me llamo Harry, si quieres podemos quedar para conocernos mejor, ya sabes ;)'' Giré mi cabeza de nuevo y le saqué el dedo corazón, él me lanzó un beso. La chica que estaba a su lado me miró con odio. Si con las miradas matasen ya estaría muerta. Giré mi cabeza y me coloqué bien en la silla. El profesor hizo una pregunta, que por lo que vi pocos la sabían, pues solo dos habían levantado la mano. Liam, creí escuchar al profesor, fue el que djio la respuesta correcta. Lo dijo bastante flojo, como si tuviera miedo. Los demás compañeros se comenzaron a reír. Pero, ¿por qué? El timbre interrumpió mis pensamientos. Todos comenzaron a salir rápido de la clase dejando al profesor hablando solo. Cogí mi mochila y me la colgué en los hombros. La chica morena que estaba al lado de Harry pasó por mi lado dándome con el hombro. Salí de la clase la última. Me acerqué a mi taquilla y la abría para guardar mis libros.

-Hola, guapa -dijo una voz masculina. Cerré la taquilla y allí estaba de nuevo Harry.
-Hola... -dije dirigiéndome a la puerta de entrada.
-No me has contestado a la nota -dijo parándome.
-Déjam...
-¡Harry! -dijo la morena interrumpiéndome. Harry puso los ojos en blanco y se giró.
-¿Qué?
-Vámonos.
-Ya hablamos, preciosa -susurró Harry.

En cuanto vi que desaparecieron me giré y seguí avanzando hacia la puerta. Escuché unos gritos. Miré a los lados, pero no había nadie. Andé despacio hasta donde se escuchaban aquellos gritos. Me escondí detrás de la puerta y vi como un chico pegaba a otro, los dos de mi clase.

-¡Déjame, por favor!
-¡Qué te calles, joder!
-¡Qué lo sueltes! -grité mientras entraba en aquella clase.
-Te dije que te calles, imbécil -dijo el rubio antes de pegarle un puñetazo en la cara al otro chico. Lo miró con odio y salió de la clase dando un portazo.
-¿Te encuentras bien? -pregunté acercándome al moreno.
-Sí, sí. No ha sido nada -dijo levantándose.
-¿Por qué te ha pegado?
-Solo una tontería... Una pelea... Ya sabes.
-¿De verdad?
-Sí, tranquila -dijo él sonriendo- Por cierto, bienvenida. Me llamo Liam.
-Sally, encantada de conocerte -sonreí.
-Igualmente -sonrió saliendo corriendo de la clase.

Sorprendida ante todo lo que me había ocurrido mi primer día de clase salí del instituto. Iba por la calle observando Londres. La verdad es que todo era precioso. Había gente que corrían de un lado para otro, otros hablaban por teléfono, muchos estudiantes salían de clase mientras hablaban de que iban a hacer en la tarde, etc... Cuando llegué a casa me encontré a un chico moreno en la puerta con una bolsa en la mano.

-¿Puedo ayudarte en algo? -pregunté.
-¿Sabes quien vive aquí?
-Yo, ¿por qué?
-¡Hola! Me llamo Louis.
-Hola -reí- Sally, encantada.
-Venía a darte la bienvenida.
-Gracias -sonreí.
-Toma esto es para ti -dijo entregándome la bolsa.
-¿Zanahorias? -reí.
-¿No te gustan?
-No... No mucho.
-Bueno, pues para mi -dijo cogiendo una de la bolsa y se la metía en la boca- Nos vemos -dijo mientras entraba en al casa de al lado.

Entré en casa bastante sorprendida ante la primera mañana en Londres. Liam, Harry, aquella chica morena, Louis... ¿Todos iban a ser igual de raros? Sobre todo este último... El chico de las zanahorias. Subí a mi habitación y solté la maleta detrás de la puerta de mi habitación. Miré por la ventana, y como a mi me gustaba, el tejado debajo de esta. En mi otra casa también lo tenía y muchas noches me sentaba allí. Iba a salir de mi habitación para preparar el almuerzo cuando vi que lanzaban algo a mi ventana. Despacio me acerqué y cogí la zanahoria que había llegado al suelo.

-Pero, ¿esto qué es? -dije acercándome a la ventana.
-¡Hola! -dijo el mismo chico de antes, Louis.
-Em... Hola.
-Siento si te asusté, es que estoy esperando a mi novia y me aburría.
-Ah... No, tranquilo. Puedes seguir tirando zanahorias si quieres.
-No, que se me ac... -sonó el timbre de su casa interrumpiéndolo. Bajó de su ventana- ¡Adiós, Sally!
-Adiós, chico de las zanahorias... -susurré.

Más sorprendida aún salí de mi habitación y cuando entré en la cocina me preparé unos espaguetis. Mientras almorzaba estuve viendo las noticias. Informaban sobre una chica francesa que se había suicidado, que sufría acoso escolar. En parte la entendía porque el suicidio fue una opción muy veces para mi, pero hay que ser fuerte. Me quité las pulseras de mi muñeca y observé mis cortes. Me arrepentía bastante de haberlo hecho, pero llegó un momento en el que no aguantaba más. Seguí observando mi brazo hasta llegar a las quemaduras de los cigarrilos, que aún seguía la marca. Volví a colocarme las pulseras para taparme todo, y me sequé las lágrimas con mi dedo pulgar. No sé porque hice aquello, porque me hizo volver a recordar todo el dolor y llorar. Pero aún así era tan masoca que encendí mi móvil y me puse a escuchar 'Breathe me' de Sia.

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