Capítulo 1: Primer día en Londres.
El ruido del odioso despertador comenzó
a sonar a las 07:00. Levanté mi cabeza y miré por la ventana. El
día estaba nublado como casi todos los demás. Me froté los ojos y
me levanté de la cama. Despacio y bostezando entré en el baño.
Abrí el grifo y me comencé a desnudar. A los minutos salí del baño
envuelta en una toalla celeste y entré en mi vestuario. Elegí unos
vaqueros ajustados negros con una camisa vaquera. Me puse mis vans
negras y cogí la mochila. Cuando ya terminé de prepararla entré en
el baño de nuevo para cogerme una coleta alta. Me peiné un poco el
pelo con las manos y salí del baño. Bajé las escaleras y entré en
la cocina, donde estaba mi hermano preparando su desayuno.
-Buenos días, Andrew -dijo dándole un
beso en la mejilla.
-Buenos días, pequeña -sonrió él
terminando de preparar su café- ¿nerviosa?
-Pues sí, la verdad... -dije bebiendo
de mi cola cao.
-Tranquila, cielo -dijo abrazándome.
Sus abrazos de oso eran los mejores- Ya verás como aquí te tratarán
bien y te irá mucho mejor.
-Eso espero. Bueno, me voy, no quiero
llegar tarde mi primer día de clase -dije cogiendo mi mochila.
-¡Suerte! -gritó mi hermano.
Caminaba por las frías calles de
Londres. Habían bastante gente a esa hora, la mayoría estudiantes.
Crucé mis brazos debido al frío. Entré en el instituto y fui a
dirección. Todo el mundo me obersevaba, todos extrañados. Aquello
me recordaba tanto a mi antiguo instituto... Cuando terminé de
hablar con la directora me llevó hasta mi clase. La directora me
dejó entrar y luego me presenté. Todos me miraban fijamente. Era
incapaz de mirar a ellos, era una chica bastante tímida. Cuando
terminé la directora se fue.
-Bienvenida, Brooks. Elige donde
quieres sentarte -dijo el profesor.
-Aquí conmigo -dijo un chico moreno de
ojos verdes- Que quiero conocerla mejor -tras decir aquello algunas
chicas me miraron con odio, sobre todo la que se sentaba al lado del
chico.
-Cállese, Styles. Mejor siéntate alli
-me señaló el profesor.
-Esta bien -susurré. Me senté detrás
de una chica de pelo rizado.
-Hola, me llamo Danielle.
-Encantada -sonreí.
-Silencio, chicas.
Durante la hora estuve intentando
entender algo, pero apenas entendía. El chico que estaba detrás de
mi me pasó una nota mientras señalaba al chico de ojos verdes de
antes. Le miré y éste me guiñó un ojo. ''Hola, guapa. Me llamo
Harry, si quieres podemos quedar para conocernos mejor, ya sabes ;)''
Giré mi cabeza de nuevo y le saqué el dedo corazón, él me lanzó
un beso. La chica que estaba a su lado me miró con odio. Si con las
miradas matasen ya estaría muerta. Giré mi cabeza y me coloqué
bien en la silla. El profesor hizo una pregunta, que por lo que vi
pocos la sabían, pues solo dos habían levantado la mano. Liam, creí
escuchar al profesor, fue el que djio la respuesta correcta. Lo dijo
bastante flojo, como si tuviera miedo. Los demás compañeros se
comenzaron a reír. Pero, ¿por qué? El timbre interrumpió mis
pensamientos. Todos comenzaron a salir rápido de la clase dejando al
profesor hablando solo. Cogí mi mochila y me la colgué en los
hombros. La chica morena que estaba al lado de Harry pasó por mi
lado dándome con el hombro. Salí de la clase la última. Me acerqué
a mi taquilla y la abría para guardar mis libros.
-Hola, guapa -dijo una voz masculina.
Cerré la taquilla y allí estaba de nuevo Harry.
-Hola... -dije dirigiéndome a la
puerta de entrada.
-No me has contestado a la nota -dijo
parándome.
-Déjam...
-¡Harry! -dijo la morena
interrumpiéndome. Harry puso los ojos en blanco y se giró.
-¿Qué?
-Vámonos.
-Ya hablamos, preciosa -susurró Harry.
En cuanto vi que desaparecieron me giré
y seguí avanzando hacia la puerta. Escuché unos gritos. Miré a los
lados, pero no había nadie. Andé despacio hasta donde se escuchaban
aquellos gritos. Me escondí detrás de la puerta y vi como un chico
pegaba a otro, los dos de mi clase.
-¡Déjame, por favor!
-¡Qué te calles, joder!
-¡Qué lo sueltes! -grité mientras
entraba en aquella clase.
-Te dije que te calles, imbécil -dijo
el rubio antes de pegarle un puñetazo en la cara al otro chico. Lo
miró con odio y salió de la clase dando un portazo.
-¿Te encuentras bien? -pregunté
acercándome al moreno.
-Sí, sí. No ha sido nada -dijo
levantándose.
-¿Por qué te ha pegado?
-Solo una tontería... Una pelea... Ya
sabes.
-¿De verdad?
-Sí, tranquila -dijo él sonriendo-
Por cierto, bienvenida. Me llamo Liam.
-Sally, encantada de conocerte -sonreí.
-Igualmente -sonrió saliendo corriendo
de la clase.
Sorprendida ante todo lo que me había
ocurrido mi primer día de clase salí del instituto. Iba por la
calle observando Londres. La verdad es que todo era precioso. Había
gente que corrían de un lado para otro, otros hablaban por teléfono,
muchos estudiantes salían de clase mientras hablaban de que iban a
hacer en la tarde, etc... Cuando llegué a casa me encontré a un
chico moreno en la puerta con una bolsa en la mano.
-¿Puedo ayudarte en algo? -pregunté.
-¿Sabes quien vive aquí?
-Yo, ¿por qué?
-¡Hola! Me llamo Louis.
-Hola -reí- Sally, encantada.
-Venía a darte la bienvenida.
-Gracias -sonreí.
-Toma esto es para ti -dijo
entregándome la bolsa.
-¿Zanahorias? -reí.
-¿No te gustan?
-No... No mucho.
-Bueno, pues para mi -dijo cogiendo una
de la bolsa y se la metía en la boca- Nos vemos -dijo mientras
entraba en al casa de al lado.
Entré en casa bastante sorprendida
ante la primera mañana en Londres. Liam, Harry, aquella chica
morena, Louis... ¿Todos iban a ser igual de raros? Sobre todo este
último... El chico de las zanahorias. Subí a mi habitación y solté
la maleta detrás de la puerta de mi habitación. Miré por la
ventana, y como a mi me gustaba, el tejado debajo de esta. En mi otra
casa también lo tenía y muchas noches me sentaba allí. Iba a salir
de mi habitación para preparar el almuerzo cuando vi que lanzaban
algo a mi ventana. Despacio me acerqué y cogí la zanahoria que
había llegado al suelo.
-Pero, ¿esto qué es? -dije
acercándome a la ventana.
-¡Hola! -dijo el mismo chico de antes,
Louis.
-Em... Hola.
-Siento si te asusté, es que estoy
esperando a mi novia y me aburría.
-Ah... No, tranquilo. Puedes seguir
tirando zanahorias si quieres.
-No, que se me ac... -sonó el timbre
de su casa interrumpiéndolo. Bajó de su ventana- ¡Adiós, Sally!
-Adiós, chico de las zanahorias...
-susurré.
Más sorprendida aún salí de mi
habitación y cuando entré en la cocina me preparé unos espaguetis.
Mientras almorzaba estuve viendo las noticias. Informaban sobre una
chica francesa que se había suicidado, que sufría acoso escolar. En
parte la entendía porque el suicidio fue una opción muy veces para
mi, pero hay que ser fuerte. Me quité las pulseras de mi muñeca y
observé mis cortes. Me arrepentía bastante de haberlo hecho, pero
llegó un momento en el que no aguantaba más. Seguí observando mi
brazo hasta llegar a las quemaduras de los cigarrilos, que aún
seguía la marca. Volví a colocarme las pulseras para taparme todo,
y me sequé las lágrimas con mi dedo pulgar. No sé porque hice
aquello, porque me hizo volver a recordar todo el dolor y llorar.
Pero aún así era tan masoca que encendí mi móvil y me puse a
escuchar 'Breathe me' de Sia.
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