Capítulo 21: Confesiones.
(Narra Sally)
Harry me miró un poco preocupado y mi
corazón comenzó a latir a mil por hora. La manos me comenzaron a
temblar y a sudar, le miraba fijamente, él estaba metido en sus
pensamientos, y yo sólo deseaba que no me preguntara el porque, pero
era obvio que le había dejado intrigado. Parpadeó varias veces
seguidas y me miró fijamente.
-¿Cuando estabas en rehabilitación?
-dijo extrañado.
-Sí... -dije mirando al suelo.
-¿Por qué estabas en rehabilitación?
-Harry, yo...
-Me estás preocupando, Sally -dijo
agarrándome de las manos- Cuéntamelo, por favor, confía en mi.
Haré lo que sea por ayudarte.
-Estuve en rehabilitación ocho
meses...
-Pero, ¿por qué?
-Dejé de comer cuando comencé la
secundaria, y comenzó con una simple anemia, que se me curó en un
año aproximadamente, pero un tiempo después lo que comía corriendo
iba a vomitarlo... Y estuve en rehabilitación recuperándome, pero
ahora todo me da asco.
-Eras bulímica... -dijo Harry
llevándose las manos a la boca- Sally, ¿por qué lo hiciste?
Agaché mi cabeza y cerré mis ojos
para no volver a llorar, pero noté como mis ojos se humedecían.
Harry volvió a agarrarme las manos y me agarró del mentón para que
le mirara fijamente a sus ojos verdes. Parpadeé varias veces dejando
que las lágrimas bajaran despacio por mis mejillas rojas. Él con su
dedo limpió las lágrimas, suspiré y comencé a hablar.
-Todo comenzó en tercero de primaria
cuando un chico llegó nuevo a clase... Él vio que yo no tenía
amigos, que siempre estaba sola, que era la más fea y gorda de clase
y comenzó a insultarme todos los días, dejándome en ridículo
delante de todo el mundo. Los demás le reían la gracia y poco a
poco se fueron uniendo a él más y más gente. Puso a toda la clase
en mi contra, y a los que no los amenazaba diciendo que como dijeran
algo los próximos en pasarlo mal iban a ser ellos... Eran cinco
chicos y una chica, que hasta sexto de primaria sólo fueron
insultos, pero cuando ya estaba a punto de terminar la primaria me
encerraron en el baño dos de los chicos y una chica, e intentaron
quitarme la ropa, la chica grababa con un móvil todo lo que hacían,
pero no me dejé, les pegaba patadas, pero ellos me devolvían con
golpes, comencé a gritar, salieron corriendo y cuando llegaron los
profesores ya me encontraba yo sola en el baño llorando... Cuando
comenzó la secundaria todos volvieron a estar en mi clase, uno de
ellos comenzó a fumar y me apagaba los cigarrillos en el brazo
dejándome quemaduras -dije mientras me levantaba las mangas para
enseñarle las quemaduras- luego, me encerraban en los baños y me
pegaban, me dejaban heridas y moretones por todo el vientre y los
brazos, al poco tiempo yo dejé de comer y cogí anemia, que como
dije antes al año se me quitó... yo comencé a cortarme -me quité
las pulseras de mis muñecas y le enseñé los cortes- me ponían
bolsas en la cabeza para que no pudiera respirar... me hacían la
vida imposible, me habían hecho tantísimas cosas... Y ahora, por
todo lo que me hicieron, soy una persona que no esta agusto consigo
misma... Todas las noches tenía pesadillas con ellos, con todo lo
que me hacían, y me despertaba gritando y apretando con todas mis
fuerzas la almohada y tenían que venir mis padres o mi hermano a
despertarme...Y así durante cinco años, pero fue mi culpa, por no
decir nada, por tener miedo...
Harry me miraba con los ojos húmedos,
y acariciaba mis muñecas despacio, con delicadeza, como si en
momento fuera a romperse. Agachó la cabeza y apretó sus puños.
Coloqué mi mano en su hombro para tranquilizarlo, él me miro
fijamente.
-¿Por qué te callaste todo esto,
Sally?
-Por miedo... ellos me amenazaban...
-Pero si lo hubieras dicho todo hubiera
acabado, tus padres hablarían con la directora y lo hubieran metido
en un centro, hubieran puesto una orden de alejamiento y ellos no te
volverían a hacer nada. ¡Sally que han sido cinco años!
-Lo sé... pero ya todo acabó...
Aunque sé que eso no se me va a olvidar nunca.
-Pero eso es pasado, ahora tienes que
dejarlo pasar... como si no hubiera pasado, normal que nunca lo
olvides, pero no pienses más en eso, por favor... Ahora estás en
Londres, estás viviendo una vida nueva, con amigos, gente que de
verdad te quiere, con tu familia, sé feliz.
Agaché mi cabeza y abracé con todas
mis fuerzas a Harry, hundiendo mi cabeza en su pecho. Jamás pensé
que nadie, a parte de Liam y mi familia supiera esto, pero Harry hizo
que confiara en él, y estaba segura que podía hacerlo, y que él
iba a ayudarme en cualquier cosa, en la más absurda y la más
importante, pero lo mio ya acabó, ahora faltaba Liam.
(Narra Liam)
Entré en casa después almorzar en
Nando's. Cerré la puerta de entrada a mis espaldas y entré en el
salón. Estaban todos, mis padres y mis dos hermanas, sería la
ocasión perfecta para contarles a mis padres lo que me ocurría. Los
saludé con una sonrisa nerviosa y me dirigí corriendo a mi
habitación. Lancé la mochila con fuerza al suelo, intentando no
hacer mucho ruido y me senté en los pies de la cama tapando mi cara
con mis manos. Suspiré y estuve un par de minutos observando a la
nada, totalmente metido en mis pensamientos. Escuché como unos pasos
se acercaban a mi habitación, me levanté corriendo y me acerqué a
la puerta. Mi madre se encontraba tras ella, me acerqué a ella y la
abracé fuerte. Hundiendo su cabeza en mi pecho, giré un poco mi
cabeza y le di un beso en su pelo rubio. La agarré por los hombros y
juntos entramos de nuevo en el salón. Todos veían la televisión, y
mis hermanas terminaban de almorzar.
-¿Quieres almorzar? -preguntó mi
madre.
-No, mamá, ya almorcé -dije mientras
me sentaba en un sillón sonriente.
-Esta bien -sonrió mi madre.
Observaba a la televisión como si
estuviera interesado en ésta, pero de nuevo estaba perdido en mis
pensamientos, observaba a mis padres, que en silencio escuchaban las
noticias, ¿sería el momento indicado para decírselo? Agaché mi
cabeza y suspiré. Levanté mi cabeza decidido y comencé a hablar,
interrumpiendo a todos.
-Yo quería hablar con ustedes -dije
serio.
-¿Qué pasa?
Preguntó mi padre. Esas dos palabras
fueron las suficientes para que en mi garganta se formara ese
desagradable nudo que no me dejaba hablar, pero esta vez tenía que
ser fuerte y no callarme. Tragué saliva y miré a todos que me
miraba intrigados y preocupados.
-Sufro bullying en el instituto -dije
rápido deseando que lo hubieran entendido y así, no tendría que
volver a repetirlo.
-¿Sufres bullying? -preguntó primera
mi hermana Ruth mientras dejaba de comer.
-Sí. Sufro bullying desde que nos
mudamos a Londres-
Me quité la camiseta y me levanté los
pantalones para enseñarles los moretones. Mi madre corriendo se
levantó de su asiento y se acercó a mi. Sin poder evitarlo, comencé
a llorar, como había estado haciendo durante aquellos dos años. Mi
madre me agarró las manos y me besó la cabeza, luego todos se
callaron y me pidieron que les explicara. Pude notar como todos
estaban nerviosos, y deseaban que comenzaran a comentar todo lo que
había vivido. Sólo deseaba que aquella horrorosa pesadilla acabara
de una vez.
He llorado tia, me encanta! siguientee !!
ResponderEliminarHolaa , soy nueva lectora , vi en el perfil del Tuenti deuna amiga ,un comentario con el link , y me la he leído entera , me encanta, que le dirán los padres de Liam , bueno me gustaría que me avisases cuando suban capítulos , agregame soy :Sarita Ospina
ResponderEliminarHola, Sara. Gracias por leer. Ya te envié la petición para avisarte cada vez que publique un nuevo capítulo. :)
EliminarA siido muy bonito, yo tambien he llorado! me encaantaa, siguiiente pronto poorfavoor:)
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