Polos opuestos, almas gemelas.

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viernes, 25 de enero de 2013

Capítulo 21: Confesiones.

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Capítulo 21: Confesiones.

(Narra Sally)

Harry me miró un poco preocupado y mi corazón comenzó a latir a mil por hora. La manos me comenzaron a temblar y a sudar, le miraba fijamente, él estaba metido en sus pensamientos, y yo sólo deseaba que no me preguntara el porque, pero era obvio que le había dejado intrigado. Parpadeó varias veces seguidas y me miró fijamente.

-¿Cuando estabas en rehabilitación? -dijo extrañado.
-Sí... -dije mirando al suelo.
-¿Por qué estabas en rehabilitación?
-Harry, yo...
-Me estás preocupando, Sally -dijo agarrándome de las manos- Cuéntamelo, por favor, confía en mi. Haré lo que sea por ayudarte.
-Estuve en rehabilitación ocho meses...
-Pero, ¿por qué?
-Dejé de comer cuando comencé la secundaria, y comenzó con una simple anemia, que se me curó en un año aproximadamente, pero un tiempo después lo que comía corriendo iba a vomitarlo... Y estuve en rehabilitación recuperándome, pero ahora todo me da asco.
-Eras bulímica... -dijo Harry llevándose las manos a la boca- Sally, ¿por qué lo hiciste?

Agaché mi cabeza y cerré mis ojos para no volver a llorar, pero noté como mis ojos se humedecían. Harry volvió a agarrarme las manos y me agarró del mentón para que le mirara fijamente a sus ojos verdes. Parpadeé varias veces dejando que las lágrimas bajaran despacio por mis mejillas rojas. Él con su dedo limpió las lágrimas, suspiré y comencé a hablar.

-Todo comenzó en tercero de primaria cuando un chico llegó nuevo a clase... Él vio que yo no tenía amigos, que siempre estaba sola, que era la más fea y gorda de clase y comenzó a insultarme todos los días, dejándome en ridículo delante de todo el mundo. Los demás le reían la gracia y poco a poco se fueron uniendo a él más y más gente. Puso a toda la clase en mi contra, y a los que no los amenazaba diciendo que como dijeran algo los próximos en pasarlo mal iban a ser ellos... Eran cinco chicos y una chica, que hasta sexto de primaria sólo fueron insultos, pero cuando ya estaba a punto de terminar la primaria me encerraron en el baño dos de los chicos y una chica, e intentaron quitarme la ropa, la chica grababa con un móvil todo lo que hacían, pero no me dejé, les pegaba patadas, pero ellos me devolvían con golpes, comencé a gritar, salieron corriendo y cuando llegaron los profesores ya me encontraba yo sola en el baño llorando... Cuando comenzó la secundaria todos volvieron a estar en mi clase, uno de ellos comenzó a fumar y me apagaba los cigarrillos en el brazo dejándome quemaduras -dije mientras me levantaba las mangas para enseñarle las quemaduras- luego, me encerraban en los baños y me pegaban, me dejaban heridas y moretones por todo el vientre y los brazos, al poco tiempo yo dejé de comer y cogí anemia, que como dije antes al año se me quitó... yo comencé a cortarme -me quité las pulseras de mis muñecas y le enseñé los cortes- me ponían bolsas en la cabeza para que no pudiera respirar... me hacían la vida imposible, me habían hecho tantísimas cosas... Y ahora, por todo lo que me hicieron, soy una persona que no esta agusto consigo misma... Todas las noches tenía pesadillas con ellos, con todo lo que me hacían, y me despertaba gritando y apretando con todas mis fuerzas la almohada y tenían que venir mis padres o mi hermano a despertarme...Y así durante cinco años, pero fue mi culpa, por no decir nada, por tener miedo...

Harry me miraba con los ojos húmedos, y acariciaba mis muñecas despacio, con delicadeza, como si en momento fuera a romperse. Agachó la cabeza y apretó sus puños. Coloqué mi mano en su hombro para tranquilizarlo, él me miro fijamente.

-¿Por qué te callaste todo esto, Sally?
-Por miedo... ellos me amenazaban...
-Pero si lo hubieras dicho todo hubiera acabado, tus padres hablarían con la directora y lo hubieran metido en un centro, hubieran puesto una orden de alejamiento y ellos no te volverían a hacer nada. ¡Sally que han sido cinco años!
-Lo sé... pero ya todo acabó... Aunque sé que eso no se me va a olvidar nunca.
-Pero eso es pasado, ahora tienes que dejarlo pasar... como si no hubiera pasado, normal que nunca lo olvides, pero no pienses más en eso, por favor... Ahora estás en Londres, estás viviendo una vida nueva, con amigos, gente que de verdad te quiere, con tu familia, sé feliz.

Agaché mi cabeza y abracé con todas mis fuerzas a Harry, hundiendo mi cabeza en su pecho. Jamás pensé que nadie, a parte de Liam y mi familia supiera esto, pero Harry hizo que confiara en él, y estaba segura que podía hacerlo, y que él iba a ayudarme en cualquier cosa, en la más absurda y la más importante, pero lo mio ya acabó, ahora faltaba Liam.

(Narra Liam)

Entré en casa después almorzar en Nando's. Cerré la puerta de entrada a mis espaldas y entré en el salón. Estaban todos, mis padres y mis dos hermanas, sería la ocasión perfecta para contarles a mis padres lo que me ocurría. Los saludé con una sonrisa nerviosa y me dirigí corriendo a mi habitación. Lancé la mochila con fuerza al suelo, intentando no hacer mucho ruido y me senté en los pies de la cama tapando mi cara con mis manos. Suspiré y estuve un par de minutos observando a la nada, totalmente metido en mis pensamientos. Escuché como unos pasos se acercaban a mi habitación, me levanté corriendo y me acerqué a la puerta. Mi madre se encontraba tras ella, me acerqué a ella y la abracé fuerte. Hundiendo su cabeza en mi pecho, giré un poco mi cabeza y le di un beso en su pelo rubio. La agarré por los hombros y juntos entramos de nuevo en el salón. Todos veían la televisión, y mis hermanas terminaban de almorzar.

-¿Quieres almorzar? -preguntó mi madre.
-No, mamá, ya almorcé -dije mientras me sentaba en un sillón sonriente.
-Esta bien -sonrió mi madre.

Observaba a la televisión como si estuviera interesado en ésta, pero de nuevo estaba perdido en mis pensamientos, observaba a mis padres, que en silencio escuchaban las noticias, ¿sería el momento indicado para decírselo? Agaché mi cabeza y suspiré. Levanté mi cabeza decidido y comencé a hablar, interrumpiendo a todos.

-Yo quería hablar con ustedes -dije serio.
-¿Qué pasa?

Preguntó mi padre. Esas dos palabras fueron las suficientes para que en mi garganta se formara ese desagradable nudo que no me dejaba hablar, pero esta vez tenía que ser fuerte y no callarme. Tragué saliva y miré a todos que me miraba intrigados y preocupados.

-Sufro bullying en el instituto -dije rápido deseando que lo hubieran entendido y así, no tendría que volver a repetirlo.
-¿Sufres bullying? -preguntó primera mi hermana Ruth mientras dejaba de comer.
-Sí. Sufro bullying desde que nos mudamos a Londres-

Me quité la camiseta y me levanté los pantalones para enseñarles los moretones. Mi madre corriendo se levantó de su asiento y se acercó a mi. Sin poder evitarlo, comencé a llorar, como había estado haciendo durante aquellos dos años. Mi madre me agarró las manos y me besó la cabeza, luego todos se callaron y me pidieron que les explicara. Pude notar como todos estaban nerviosos, y deseaban que comenzaran a comentar todo lo que había vivido. Sólo deseaba que aquella horrorosa pesadilla acabara de una vez.

4 comentarios:

  1. He llorado tia, me encanta! siguientee !!

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  2. Holaa , soy nueva lectora , vi en el perfil del Tuenti deuna amiga ,un comentario con el link , y me la he leído entera , me encanta, que le dirán los padres de Liam , bueno me gustaría que me avisases cuando suban capítulos , agregame soy :Sarita Ospina

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    1. Hola, Sara. Gracias por leer. Ya te envié la petición para avisarte cada vez que publique un nuevo capítulo. :)

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  3. A siido muy bonito, yo tambien he llorado! me encaantaa, siguiiente pronto poorfavoor:)

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