Polos opuestos, almas gemelas.

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domingo, 6 de enero de 2013

Capítulo 16: Acabar de una vez con esta horrible pesadilla.

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Capítulo 16: Acabar de una vez con esta horrible pesadilla.

(Narra Niall)

Terminé de colocarme bien la camisa, cogí dinero, el móvil y las llaves del coche que me prestó Louis, ya que yo tenía el carnet pero no compré mi coche aún, con el dinero que ganaba en nando's me lo iba a comprar, y salí de casa dirigiéndome al coche. Lo puse en funcionamiento y me dirigí a casa de Ana. No me costó mucho trabajo encontrarla, pues estaba cerca de nando's. Lo aparqué en la puerta, me bajé, subí los pocos escalones y llamé al timbre. A los pocos segundos apareció ella con un vestido negro ajustado que cortaba la respiración a cualquiera. Sonreí nervioso.

-Buenas noches, Ana -dije dándole un beso en cada mejilla.
-Buenas noches -sonrió devolviéndome los besos.

La agarré de su mano izquierda y la ayudé a bajar los escalones. Me fijé en sus altos tacones, no sabía como las chicas podían andar con esos zapatos. Le abrí la puerta del coche y cuando ya estaba sentada le cerré la puerta. Rodeé el coche rápido y me senté en mi asiento. Puse el coche en marcha y nos dirigimos a un restaurante de lujo de Londres. La miré de reojo.

-Estás hermosa -sonreí mirándola un instante.
-Gracias -dijo tímida- tú también.
-Gracias -sonreí.

De camino al restaurante no hablamos mucho, estuvimos en silencio la mayoría del tiempo, pero no eran silencios incómodos. Llegamos al restaurante, aparqué cerca de la puerta y rodeé de nuevo el coche para abrirle la puerta a tiempo. Agarré su mano y le ayudé a salir. Cerré el coche y sin soltarnos de la mano entramos en el restaurante. Nos acercamos a una de las mesas de dos que habían en el lado derecho. Le retiré la silla para que ella se sentara y luego me senté yo en frente suya. Un camarero con un paño blanco en su brazo se acercó a nosotros. Sacó un pequeño cuaderno y un bolígrafo negro.

-¿Qué desean tomar? -preguntó mirándonos.
-Yo quiero una coca cola -dijo Ana.
-Sí, yo también.
-Dos. Ahora mismo os lo traigo.
-Gracias -sonreí.

Comentando lo que queríamos pedir para comer estuvimos unos minutos. Yo me decidí por carne de ternera y Ana pescado empanizado con papas a la francesa. El camarero vino con nuestras bebidas y de nuevo en su cuaderno escribió los pedidos.

-Quiero seguir conociéndote -dijo ella apoyando sus brazos en la mesa mirándome fijamente- habláme de ti. El tipo de música que te gusta, películas, cualquier cosa -sonrió.
-Suelo escuchar pop -dije sonriente- aunque también algo de rock. Y películas... Me encantas las de comedia y las románticas. Y las de miedo, pero tengo que estar acompañado -dije haciendo que ella riera- ¿Y tú?
-La verdad es que justo como tú. ¿Sabes? Me encantaría ver una película de miedo contigo.
-A mi también me encantaría -dije sonriente.

El camarero llegó interrumpiéndonos. Cuando se volvió a marchar comenzamos a hablar de cada tontería que se nos pasaba por la cabeza. Comenzamos a hablar de anécdotas. Las de Ana eran buenísimas, era bastante traviesa de pequeña. Durante la cena me había fijado en cada movimiento de ella, cada sonrisa, cada mirada. Pequeñas cosas que alteraban mis sentidos, que poco a poco me gustaba más de ella. Terminamos de cenar y llamé al camarero para pagar. Nos despedimos del camarero y salimos del restaurante. Juntos caminamos hasta el coche, le abrí la puerta y cuando ella se sentó rodeé el coche para sentarme en mi asiento. Lo puse en funcionamiento y nos dirigimos a casa de Ana.

Cerré la puerta de casa apoyando mi cabeza en esta. Me metí la mano en el bolsillo del pantalón tras escuchar mi móvil. Era un mensaje de Ana. ''Gracias por esta noche. Me lo he pasado genial. Espero que volvamos a quedar pronto :)'' ''Yo también me lo he pasado genial. Seguro. Buenas noches xx'' Solté el móvil en la mesa del salón y me senté en el sofá con una sonrisa de oreja a oreja. Ese pequeño mensaje me había alegrado lo que quedaba de día.

(Narra Sally)

Iba junto a Liam camino a mi casa, pues había insistido en acompañarme. Estábamos hablando sobre la fiesta. Estaba algo animado, pero no tanto como me gustaría verle a mi. Aún sabía que no se había liberado del todo, y que seguía teniendo problemas en el instituto. Apoyé mi brazo en su hombro justo cuando llegamos a mi casa. Le pedí que se quedara un tiempo más, así que le pedí que entrara conmigo y nos sentáramos en el balancín de madera del jardín. Él asintió sonriente. Entré en la casa y cogí dos mantas. Una se la di a Liam y juntos nos sentamos en el balancín.

-¿Has decidido hablar ya con tus padres? -pregunté.
-No... Aún no sé si hacerlo.
-Liam, si no se lo dices tú, se lo pienso decir yo.
-No vayas a hacerlo Sally, por favor.
-Si no lo dices no vas a acabar con esta pesadilla nunca.
-Tengo miedo.
-Yo también lo tenía, ¿no tienes miedo cuando te pegan?
-Sí...
-Habla con tus padres, Liam, por favor hazlo.
-Es que no puedo, Sally. Cada vez que voy a hablar con ellos el miedo me vence y... no puedo...
-¿Quieres que lo haga yo? -pregunté agarrándole de las manos.
-No, gracias, prefiero hacerlo yo.
-Pero no lo haces.
-Lo sé...
-Aunque no lo diga yo puedo ayudarte o estar delante cuando lo hagas. Pero hazlo pronto.
-Esta bien.
-¿Me lo prometes? -dije agarrándole del mentón para que me mirara.
-Lo prometo -sonrió.

El me sonrió mientras se acercaba a mi abrazándome fuerte. Hundió su cabeza en mi pelo mientras comenzaba a llorar. Lo entendía perfectamente. Yo lloraba todos los días, y aún lo hacía, no tanto como antes, pero no había día que no me acordase de lo que me hacían, cada noche antes de dormir, cada noche en las pesadillas, cada día en el instituto. Abracé a Liam con fuerza, con ese abrazo quería mostrarle todo mi apoyo, todas mis fuerzas, todo mi cariño.

-Gracias -sonrió limpiándose las lágrimas.
-No se dan. Sé que es muy duro.
-Bastante...
-Pero sé que puedes.
-Eso espero.
-Ya verás, Liam -sonreí.
-Creo que debo irme. Es tarde.
-Vale. Nos vemos el Lunes en clase.
-Adiós -dijo abrazándome de nuevo.
-Adiós.

Le devolví el abrazo y le abrí la pequeña puerta del jardín. Cuando cruzó la calle y dobló la esquina entré en mi casa. Las tripas me sonaron por lo que entré en la cocina para ver si mi madre había dejado comida, y así era. Me acerqué a la encimera y olí la comida. Me tapé la boca y guardé la comida en el frigorífico. Cerré la puerta de este y salí de la cocina. Respiré hondo y me acaricié el estómago. Se me había cortado el apetito, ese asco a la comida había vuelto a mi, hacía un par de meses que mi anemia desapareció. Solté las mantas con fuerza en el suelo y me eché en el sofá. Allí estuve toda la noche observando a la televisión como si le prestara atención hasta que amaneció.

(Narra Ana)

Jodido rayo de sol. Abrí los ojos y parpadeé varias veces seguidas. Volví a echar mi cabeza en la almohada y me froté los ojos con las manos. Me levanté de la cama y arrastrando los pies bajé a la cocina para desayunar. Me preparé el café cuando escuché ruido en la puerta. Me acerqué a esta y la abrí. No había nadie, sólo un ramo de flores en el suelo. Sonriente lo cogí y las olí. Había una pequeña nota que decía: ''Estaré en tu casa a las 18:00. Niall''. Debajo un pequeño corazón y una carita con una sonrisa. Sonriente entré en casa y apoyé mi cabeza en la puerta volviendo a leer la nota que me había dejado Niall en el ramo de flores.

4 comentarios:

  1. POR FAVOR SUBE YA EL SIGUIENTE ADORO TU NOVELA :D

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    1. Muchas gracias por leer, hermosa. Más tarde publicaré el capítulo nuevo.

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  2. Respuestas
    1. Me alegro entonces, jajajaja. Gracias por seguir la novela. :D

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