
Capítulo 16: Acabar de una vez con esta horrible pesadilla.
(Narra Niall)
Terminé de colocarme bien la camisa,
cogí dinero, el móvil y las llaves del coche que me prestó Louis,
ya que yo tenía el carnet pero no compré mi coche aún, con el
dinero que ganaba en nando's me lo iba a comprar, y salí de casa
dirigiéndome al coche. Lo puse en funcionamiento y me dirigí a casa
de Ana. No me costó mucho trabajo encontrarla, pues estaba cerca de
nando's. Lo aparqué en la puerta, me bajé, subí los pocos
escalones y llamé al timbre. A los pocos segundos apareció ella con
un vestido negro ajustado que cortaba la respiración a cualquiera.
Sonreí nervioso.
-Buenas noches, Ana -dije dándole un
beso en cada mejilla.
-Buenas noches -sonrió devolviéndome
los besos.
La agarré de su mano izquierda y la
ayudé a bajar los escalones. Me fijé en sus altos tacones, no sabía
como las chicas podían andar con esos zapatos. Le abrí la puerta
del coche y cuando ya estaba sentada le cerré la puerta. Rodeé el
coche rápido y me senté en mi asiento. Puse el coche en marcha y
nos dirigimos a un restaurante de lujo de Londres. La miré de reojo.
-Estás hermosa -sonreí mirándola un
instante.
-Gracias -dijo tímida- tú también.
-Gracias -sonreí.
De camino al restaurante no hablamos
mucho, estuvimos en silencio la mayoría del tiempo, pero no eran
silencios incómodos. Llegamos al restaurante, aparqué cerca de la
puerta y rodeé de nuevo el coche para abrirle la puerta a tiempo.
Agarré su mano y le ayudé a salir. Cerré el coche y sin soltarnos
de la mano entramos en el restaurante. Nos acercamos a una de las
mesas de dos que habían en el lado derecho. Le retiré la silla para
que ella se sentara y luego me senté yo en frente suya. Un camarero
con un paño blanco en su brazo se acercó a nosotros. Sacó un
pequeño cuaderno y un bolígrafo negro.
-¿Qué desean tomar? -preguntó
mirándonos.
-Yo quiero una coca cola -dijo Ana.
-Sí, yo también.
-Dos. Ahora mismo os lo traigo.
-Gracias -sonreí.
Comentando lo que queríamos pedir para
comer estuvimos unos minutos. Yo me decidí por carne de ternera y
Ana pescado empanizado con papas a la francesa. El camarero vino con
nuestras bebidas y de nuevo en su cuaderno escribió los pedidos.
-Quiero seguir conociéndote -dijo ella
apoyando sus brazos en la mesa mirándome fijamente- habláme de ti.
El tipo de música que te gusta, películas, cualquier cosa -sonrió.
-Suelo escuchar pop -dije sonriente-
aunque también algo de rock. Y películas... Me encantas las de
comedia y las románticas. Y las de miedo, pero tengo que estar
acompañado -dije haciendo que ella riera- ¿Y tú?
-La verdad es que justo como tú.
¿Sabes? Me encantaría ver una película de miedo contigo.
-A mi también me encantaría -dije
sonriente.
El camarero llegó interrumpiéndonos.
Cuando se volvió a marchar comenzamos a hablar de cada tontería que
se nos pasaba por la cabeza. Comenzamos a hablar de anécdotas. Las
de Ana eran buenísimas, era bastante traviesa de pequeña. Durante
la cena me había fijado en cada movimiento de ella, cada sonrisa,
cada mirada. Pequeñas cosas que alteraban mis sentidos, que poco a
poco me gustaba más de ella. Terminamos de cenar y llamé al
camarero para pagar. Nos despedimos del camarero y salimos del
restaurante. Juntos caminamos hasta el coche, le abrí la puerta y
cuando ella se sentó rodeé el coche para sentarme en mi asiento. Lo
puse en funcionamiento y nos dirigimos a casa de Ana.
Cerré la puerta de casa apoyando mi
cabeza en esta. Me metí la mano en el bolsillo del pantalón tras
escuchar mi móvil. Era un mensaje de Ana. ''Gracias por esta noche.
Me lo he pasado genial. Espero que volvamos a quedar pronto :)'' ''Yo
también me lo he pasado genial. Seguro. Buenas noches xx'' Solté el
móvil en la mesa del salón y me senté en el sofá con una sonrisa
de oreja a oreja. Ese pequeño mensaje me había alegrado lo que
quedaba de día.
(Narra Sally)
Iba junto a Liam camino a mi casa, pues
había insistido en acompañarme. Estábamos hablando sobre la
fiesta. Estaba algo animado, pero no tanto como me gustaría verle a
mi. Aún sabía que no se había liberado del todo, y que seguía
teniendo problemas en el instituto. Apoyé mi brazo en su hombro
justo cuando llegamos a mi casa. Le pedí que se quedara un tiempo
más, así que le pedí que entrara conmigo y nos sentáramos en el
balancín de madera del jardín. Él asintió sonriente. Entré en la
casa y cogí dos mantas. Una se la di a Liam y juntos nos sentamos en
el balancín.
-¿Has decidido hablar ya con tus
padres? -pregunté.
-No... Aún no sé si hacerlo.
-Liam, si no se lo dices tú, se lo
pienso decir yo.
-No vayas a hacerlo Sally, por favor.
-Si no lo dices no vas a acabar con
esta pesadilla nunca.
-Tengo miedo.
-Yo también lo tenía, ¿no tienes
miedo cuando te pegan?
-Sí...
-Habla con tus padres, Liam, por favor
hazlo.
-Es que no puedo, Sally. Cada vez que
voy a hablar con ellos el miedo me vence y... no puedo...
-¿Quieres que lo haga yo? -pregunté
agarrándole de las manos.
-No, gracias, prefiero hacerlo yo.
-Pero no lo haces.
-Lo sé...
-Aunque no lo diga yo puedo ayudarte o
estar delante cuando lo hagas. Pero hazlo pronto.
-Esta bien.
-¿Me lo prometes? -dije agarrándole
del mentón para que me mirara.
-Lo prometo -sonrió.
El me sonrió mientras se acercaba a mi
abrazándome fuerte. Hundió su cabeza en mi pelo mientras comenzaba
a llorar. Lo entendía perfectamente. Yo lloraba todos los días, y
aún lo hacía, no tanto como antes, pero no había día que no me acordase
de lo que me hacían, cada noche antes de dormir, cada noche en las
pesadillas, cada día en el instituto. Abracé a Liam con fuerza, con
ese abrazo quería mostrarle todo mi apoyo, todas mis fuerzas, todo
mi cariño.
-Gracias -sonrió limpiándose las
lágrimas.
-No se dan. Sé que es muy duro.
-Bastante...
-Pero sé que puedes.
-Eso espero.
-Ya verás, Liam -sonreí.
-Creo que debo irme. Es tarde.
-Vale. Nos vemos el Lunes en clase.
-Adiós -dijo abrazándome de nuevo.
-Adiós.
Le devolví el abrazo y le abrí la
pequeña puerta del jardín. Cuando cruzó la calle y dobló la
esquina entré en mi casa. Las tripas me sonaron por lo que entré en
la cocina para ver si mi madre había dejado comida, y así era. Me
acerqué a la encimera y olí la comida. Me tapé la boca y guardé
la comida en el frigorífico. Cerré la puerta de este y salí de la
cocina. Respiré hondo y me acaricié el estómago. Se me había
cortado el apetito, ese asco a la comida había vuelto a mi, hacía
un par de meses que mi anemia desapareció. Solté las mantas con
fuerza en el suelo y me eché en el sofá. Allí estuve toda la noche
observando a la televisión como si le prestara atención hasta que
amaneció.
(Narra Ana)
Jodido rayo de sol. Abrí los ojos y
parpadeé varias veces seguidas. Volví a echar mi cabeza en la
almohada y me froté los ojos con las manos. Me levanté de la cama y
arrastrando los pies bajé a la cocina para desayunar. Me preparé el
café cuando escuché ruido en la puerta. Me acerqué a esta y la
abrí. No había nadie, sólo un ramo de flores en el suelo.
Sonriente lo cogí y las olí. Había una pequeña nota que decía:
''Estaré en tu casa a las 18:00. Niall''. Debajo un pequeño corazón
y una carita con una sonrisa. Sonriente entré en casa y apoyé mi
cabeza en la puerta volviendo a leer la nota que me había dejado
Niall en el ramo de flores.
POR FAVOR SUBE YA EL SIGUIENTE ADORO TU NOVELA :D
ResponderEliminarMuchas gracias por leer, hermosa. Más tarde publicaré el capítulo nuevo.
EliminarSIIII PORFAVOR QUE ESTO ENAMORA*-*
ResponderEliminarMe alegro entonces, jajajaja. Gracias por seguir la novela. :D
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